crónica política
Cambio radical en los servicios de inteligencia
jueves 22 de diciembre de 2011, 22:41h
Comienza la andadura del nuevo Gobierno presidido por Mariano Rajoy. Los trece ministros del Ejecutivo popular han jurado su cargo ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela, en presencia de los máximos representantes de los tres poderes del Estado. Pero antes de que pasara eso, Rajoy tomó una importantísima decisión: desvincular el Centro Nacional de Inteligencia del Ministerio de Defensa y asignándolo al Ministerio de la Presidencia bajo el mando directo de su titular y vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
Día de tomas de posesión de la nueva vicepresidenta del Gobierno y de los ministros del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Otro 22 de diciembre protagonizado por el sorteo de Navidad de la Lotería Nacional, pero con un componente político que ni el “Gordo” ha podido dejar en segundo plano. Entre anuncios de las futuras líneas de actuación de los ministro y el reconocimiento a la labor de sus antecesores en el Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, una importantísima decisión de Rajoy: “civilizar” al Centro Nacional de Inteligencia, desvinculándolo del Ministerio de Defensa y asignándolo al Ministerio de la Presidencia bajo el mando directo de su titular y vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
En una sorprendente e inesperada decisión, el presidente del Gobierno ha decidido el cambio de dependencia de los servicios de inteligencia españoles, que dejan de estar bajo la órbita del Ministerio de Defensa. En la que ha sido su primera decisión política plasmada en el Boletín Oficial del Estado, ha decidido que el CNI pase estar bajo la dirección del Ministerio de la Presidencia y de su titular, Sáenz de Santamaría. Analistas consultados por “El Imparcial” subrayan el gran poder que la número dos del presidente del Gobierno acumula en el Gabinete, como gran coordinadora de toda la acción política y además como responsable de los servicios secretos.
Las mismas fuentes señalan que, aunque en principio “sorprendente”, la posibilidad de “civilizar” el Centro Nacional de Inteligencia ha estado más de una vez sobre la mesa y no sólo por parte del Partido Popular, sino también del PSOE. Expertos en esta materia subrayan que esta decisión no supone “a priori” que un militar esté excluido como próximo el sucesor del general Félix Sanz Roldán, actual director de los servicios secretos españoles. “Al final, se ha impuesto la tendencia de quienes piensan que los nuevos retos y amenazas a los que se enfrenta el CNI deben ser tratados desde una perspectiva política mucho más amplia que la que se pueda tener desde el Ministerio de Defensa, y que, en cambio, sí pueden ser mejor valoradas por quien lleva todo el peso y la coordinación de la política del nuevo Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría”.
“Los servicios de inteligencia ya no son simplemente una organización de espías al estilo de la guerra fría, sino que se ocupan de aspectos muchos más amplios como la lucha antiterrorista, interna y externa, de los posibles riesgos y agresiones que nuestras empresas o nuestra economía puedan sufrir desde otras naciones o los mercados internacionales, del narcotráfico, del ciberterrorismo y ataques en la red, la piratería internacional y un sin fin de nuevas misiones que sobrepasan la competencia del Ministerio de Defensa y que necesitan una coordinación de nivel superior al ser varios los departamentos afectados por los informes y la labor del Centro Nacional de Inteligencia”.
Sáenz de Santamaría, y más tras hacerse cargo de los servicios secretos, ha sido la gran protagonista de las tomas de posesión de los miembros del Gobierno de Mariano Rajoy. Todos ellos, previamente, habían jurado su cargo ante Su Majestad el Rey. Ninguno optó por la fórmula de la promesa. La vicepresidenta del Gobierno se ha emocionado durante su discurso recordando que hace once años llego precisamente a al Ministerio de la Presidencia con la ilusión de trabajar, reto que asume con mayor intensidad y más en los momentos críticos que vive la economía española.
La mano derecha de Rajoy, en presencia del jefe del Ejecutivo, ha reconocido que llega a La Moncloa en “un momento de responsabilidad histórica para España” y ha expresado su intención utilizar el diálogo con todas las fuerzas políticas como una de sus principales armas, “porque se puede tener algo de razón, pero todos pueden tener sus razones, y del contraste de razones siempre vienen las mejores soluciones”.
El presidente del Gobierno ha aprovechado la toma de posesión de Sáenz de Santamaría para hablar con los periodistas, después del malestar que provocó en sectores de la profesión al no admitir preguntas de los representantes de los medios de comunicación tras anunciar ayer miércoles los nombres de sus ministros. Hoy, en un corrillo con los informadores, les ha asegurado que “he hecho un Gobierno competente” que tiene mucho trabajo por delante. Ha subrayado que se encuentra bien ante la tarea que a la que se enfrenta y ha confirmado que se trasladará al Palacio de La Moncloa después de Navidades, aunque este viernes celebrará su primer Consejo de Ministros, en el que se producirán fundamentalmente nombramientos, y que las primeras medidas económicas de alcance se tomarán en la reunión que el Gabinete llevará a cabo el viernes 30.