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participa en la exposición [i]Siete mujeres maestras[/i], en la sociedad cervantina

Mercedes Gómez-Pablos: "París tiene una belleza a la que no me acostumbro nunca"

lunes 26 de diciembre de 2011, 21:12h
La Sociedad Cervantina acoge hasta el 1 de febrero la exposición Siete mujeres maestras, para la que ha contado con la participación de Mercedes Gómez-Pablos, reputada artista que vive a caballo entre París y Madrid, y cuyos méritos artísticos continúan haciéndola merecedora de la organización de muestras en Madrid, como la que está previsto que inaugure en la Galería Alfama el próximo octubre.
Pese a no haber podido estar presente en la inauguración de la exposición Siete mujeres maestras, ¿qué sensaciones le ha despertado visitarla?
En principio no era partidaria de diferenciar pintura de hombres y de mujeres, pero me parece una gran idea la organización de esta exposición porque une a siete pintoras que no tienen nada que ver unas con otras y, sin embargo, es posible percibir una armonía en el espacio, en el que no hay nada disonante. Tendré que revisar, de hecho, mis conceptos porque quizá sí hay una pintura de mujeres, ya que contamos con una sensibilidad, un sentimiento y una forma de mirar las cosas diferente. Así que estoy satisfecha con el resultado porque creo que está lograda, como se dice en el lenguaje pictórico. De las artistas, conocía muy bien a Marta Maldonado. A Irene Gracia no, pero he percibido en sus figuras retorcidas una expresividad y una fuerza muy grande. También me ha atraído la obra de Lourdes Castro. Uno de sus cuadros me ha entusiasmado.

¿Importa saber con qué artistas se comparte una exposición colectiva?
Es fundamental saberlo de antemano porque conviene que se trate de artistas de nivel.

¿Saber quiénes están presentes influye en la selección de la obra que se expone?
No funciona así. Por ejemplo, si la Galería Alfama, de la que formo parte, organiza una exposición colectiva puede contar con trabajos míos que se encuentran en sus fondos o yo les llevo expresamente algo específico. Sin embargo, si me llaman de un sitio que no conozco, indago para conocer si mi obra encaja con la del resto.

En Siete mujeres maestras ha presentado sólo un lienzo.
Ha sido así porque viajo mucho y en el momento de la organización de la exposición me encontraba agobiada. Además, acababa de presentar una muestra también en Madrid.

La obra se titula Tejados de París. Un tema habitual en su trayectoria…
Vivo la mitad del tiempo en París y he pintado desde siempre fachadas. La razón se remonta a cuando tenía 20 años y me dieron un premio en el Museo de Arte Moderno de París. Por entonces, el director de aquella institución era muy amigo de Picasso y me quedé alucinada con aquel reconocimiento. En aquel cuadro que me dio tal satisfacción dibujé unas fachadas de Toledo. Ahora pienso que ojalá supiera dónde está. De hecho, miro las subastas para averiguarlo y poder, así, comprarlo. Fue a partir de ese momento cuando me entusiasmé con las fachadas. Desde entonces, nunca me han aburrido. Suelo decir que son mi tarjeta de visita. Pero, lo curioso es que, pese a haber pasado 30 años en París, no me había atrevido hasta entonces a pintar la ciudad porque tiene una belleza a la que no me acostumbro nunca. Cada vez que vuelvo, me sorprende.

Dice que siente nostalgia por ese cuadro que vendió. Pero, ¿acaso el fin último de una obra es que sea contemplada e, incluso, adquirida?
Aquel cuadro se vendió en años 60, lo compró un abogado que se llamaba Almeida. Ahora imagino que lo habrán heredado sus hijos. De cualquier forma, aquella pintura sigue siendo importantísima para mí. Pero, pese a esa nostalgia, lo normal es que el artista esté encantado con vender sus obras porque lo mejor que le puede decir alguien es que le gusta tanto que lo quiere para él o para ella. Hay gente desconocida que las adquiere y no la vuelves a ver, pero si no las vendes, te sepultarían. A veces es gente conocida la que las tiene y cuando las continúo viendo siento una gran satisfacción. El artista dibuja con una idea, pero a veces hay espectadores que lo miran con otra y eso, en mi caso, es fundamental considero que la pintura no tendría sentido si no fuera contemplada. Sería algo inútil.

Información sobre la exposición:

Lugar: Sociedad Cervantina (Calle Atocha 87, Madrid)

Horario: de lunes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 / sábados de 11:00 a 14:00

Abierta hasta el 1 de febrero.









Tejados de París

Óleo y carbón 162 x 114 cm

Precio: 14.000 euros











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