La historia de la Orden del Toisón de Oro, fundada en 1430 por Felipe el Bueno, no había sido objeto de una exposición hasta ahora. Desde principios de diciembre, la Fundación Carlos de Amberes ofrece la oportunidad de conocer mejor cuál fue su cometido y quiénes la conformaron a través de retratos firmados por Velázquez o Goya, entre otras obras destacadas como esculturas, códices o armaduras.
Fundada en 1430 por Felipe el Bueno, la
Orden del Toisón de Oro surgió en defensa de los ideales caballerescos de la Edad Media, que por entonces languidecían. Su jefatura pasó a manos de otros soberanos españoles, y extranjeros, llegando a alcanzar su máximo esplendor con Carlos V. De su seno han formado parte Juan de Austria, héroe de Lepanto, el duque de Wellington o Bismarck.
Desde 1997, ostenta su soberanía
Don Juan Carlos, quien ha concedido 23 collares que acreditan a sus poseedores como caballeros de esta institución. El último en recibir uno de ellos ha sido el presidente francés
Nicolas Sarkozy, a quien han precedido otros como Adolfo Suárez, Víctor García de la Concha o Javier Solana.
Su historia pero, sobre todo, el modo en el que el
arte dejó constancia de su preeminencia en la corte ha sido objeto de la exposición
La Orden del Toisón de Oro y sus soberanos (1430-2011), organizada por la
Fundación Carlos de Amberes, primera institución en llevar a cabo una iniciativa de este tipo sobre la centenaria e insigne orden.

Códice de Trajes. Hacia 1547. Biblioteca Nacional
El hecho de que desde 1639 la sede de esta fundación esté presidida por
El martirio de San Andrés, de
Rubens, no es una casualidad. Pese a que incluir una pintura religiosa en esta exposición puede desconcertar, lo cierto es que adquiere pleno sentido cuando se atiende a que los patronos de la Orden del Toisón de Oro fueron el propio San Andrés, el guerrero Gedeón y Jasón, figura mitológica a quien le fue encomendada la tarea de confiscar el vellocino de oro, un talismán para los dioses que fue incluido en los collares de esta orden y cuyo formato continúa aún vigente.
Es, precisamente, este collar el elemento característico de este colectivo de caballeros. El que fue merecedor de poseerlo se hacía retratar con él al cuello. Lo demuestra la serie de retratos de cuerpo entero incluidos en la exposición como
Felipe IV y dos servidores, de De Crayer,
Felipe II en la batalla de San Quintín o
Carlos V, armado, monarcas que comparten pose en unos lienzos en los que es posible apreciar engalanadas armaduras sobre las que cuelga el signo distintivo de la orden, ya sea colgando de una historiada cadena, de una lazo rosado o de uno negro, como en
Felipe IV, de
Velázquez, o en
Carlos II, de Juan Carreño de Miranda.

Así pues, la búsqueda del
collar en cada uno de los retratos expuestos se convierte para el visitante en un reto para su vista. Lograr distinguir este elemento entre las abigarradas vestimentas,
joyas y armaduras que lucen los retratados resulta un divertido entretenimiento. También lo es averiguar que hasta en los cuellos de las armaduras se dibujaba el collar, dado que esta vestimenta impedía portarlo de otro modo, así como en otros elementos como en una celada de parada del emperador Carlos V.
La sala central que alberga
El martirio de San Andrés, de Rubens, reúne piezas de gran importancia. Tras el repaso pictórico por el collar de la Orden del Toisón de Oro, la muestra permite contemplar en vitrinas algunos ejemplares de esta joya fechados en el siglo XVIII y XIX, además de ejemplares como el
Códice de trajes, abierto por una página en la que es posible distinguir nueve personajes ataviados con el hábito de la orden en diferentes colores y con la joya que pende de sus cuellos.
La presencia de
retratos de otros miembros de la monarquía como Carlos II y Carlos III, ambos pintados por
Goya, demuestra que tampoco fueron indiferentes a la categoría que debió representar para un soberano ostentar la jefatura de esta orden. Una corriente a la que se sumó también Fernando VII.
Al final del recorrido de la exposición, el visitante constata el hecho de que las mujeres fueron excluidas de tamaña condecoración. Así, en
María Cristina de Habsburgo con Alfonso XIII, pese a que es ella la protagonista del lienzo, es el niño quien porta el collar sobre el pecho. Resulta significativo también prestar atención a la presencia en una vitrina de la joya del Toisón de Oro del
duque de Wellington al tiempo que, colindante, ha sido instalado un retrato de este militar británico en el que la luce. Un gran acierto.
Un
vídeo completa esta exposición en la que, sin embargo, se echa en falta información en las cartelas sobre las técnicas y materiales empleados para elaborar las obras expuestas.
Información sobre la exposición:Lugar: Fundación Carlos de Amberes.
Fecha: hasta 26 de febrero.
Horarios: de martes a sábado de 11:00 a 20:30 / domingo, festivos y 31 de diciembre de 11:00 a 15:00
Cerrado el 1 de enero. Lunes cerrado. Martes, entrada gratuita.