Se perdona todo menos tocar el bolsillo
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 05 de enero de 2012, 21:20h
Más de media España está que trina por la subida de impuestos anunciada por el Gobierno, pero Alemania aplaude las "dolorosas, aunque inevitables" medidas de ajuste y los expertos saben que hay que llevarse bien con Merkel. Por otra parte, una mayoría reprocha a Rajoy que haya incumplido una promesa electoral y, sin faltarle razón, a la vez, también es consciente de que conseguir los objetivos de déficit hace necesario un "duro" programa de consolidación fiscal.
Como fuere, las decisiones adoptadas por el Gobierno han sorprendido a defensores y detractores y han marcado las críticas y defensas en los medios de comunicación y la opinión pública. Al margen de explicaciones sobre el agujero de 20.000 millones más que hay que tapar “si o si”, muchos han visto el cielo abierto y han aprovechado para atizar sin piedad a Rajoy y los suyos. Pero tanto da. Como se suele decir, la primera en la frente. Otros, que no tenían el ánimo de partida de afear nada al nuevo presidente, tampoco perdonan una decisión que ha sentado a cuerno quemado. El bolsillo es sagrado y a nadie le gusta que se lo toquen. Con las cosas del pecunio no hay derechas ni izquierdas.
Como siempre, la crítica puede ser constructiva o puede ser política. Quizá nos estemos acostumbrando a que se nos tome el pelo con el incumplimiento de promesas electorales, juego político al que todos se apuntan; no hay que olvidar que muchos de los que critican a Rajoy hoy prometieron en su momento el pleno empleo, pero también es verdad que preferimos que se haga con un poco más de estilo, con menos descaro, y, sobre todo, con esta falta de delicadeza y tacto. No es que de otra forma fuera a doler menos, pero las medidas han sido impactantes y la pregunta está en la calle.
Y digo yo: ¿No tenía más remedio Rajoy que subir los impuestos? ¿No era posible recortar más el gasto público, las administraciones, las subvenciones a sindicatos, partidos y patronal? ¿Cuánto tiempo podemos los españoles seguir perdiendo poder adquisitivo con más subidas de impuestos? Por otra parte, ¿hasta qué punto los culpables de la actual situación económica de España están licitados para criticar las medidas que otros quieren aplicar para solucionar el problema? ¿Pueden los responsables de que España esté como está reprochar nada a los que tienen que arreglar su descalabro?
Mientras, se tacha al presidente de hacer la misma política chapucera de Zapatero –hasta el punto de llegar incluso a tildarle de socialdemócrata–, los que tienen dinero buscan ya fórmulas para esquivar el alza de los impuestos al ahorro y los sindicatos, que le ven ya las orejas al lobo, se muestran ahora dispuestos a aceptar una subida salarial por debajo del IPC con tal de preservar –dicen– el empleo.
Lo que está claro es que hay mucho parado, poco trabajo y nada de dinero y aquí se tiene que mover con la mayor inteligencia posible todo el mundo porque vienen curvas. Confiemos en un mejor criterio del Gobierno si al final tiene que legislar la nueva reforma laboral ante la improbable circunstancia de que lleguen a un acuerdo sindicatos y empresarios, porque las curvas se llaman ruina.
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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