RESEÑA
Pedro González-Trevijano: Dragones de la política
domingo 08 de enero de 2012, 17:23h
Pedro González-Trevijano: Dragones de la política. Prólogo de Mario Vargas Llosa.
Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Barcelona, 2011. 217 páginas. 24,95 €
Este es un libro singular. Trata de los grandes dragones de la política mundial, desde los tiempos clásicos a nuestros días. Desfilan por sus páginas toda suerte de dragohumanos: dragohombres y alguna dragofémina, como Juana de Arco; dragociviles, dragopolíticos y dragomilitares, ya fuesen dragocruzados o dragoconquistadores; dragones de dos cabezas –el cristiano dragón ibérico con las cabezas de Don Pelayo y del Cid- o dragones barbudos, como el dictador cubano Fidel Castro. El ansia de poder guió sus pasos, sirviendo causas variopintas, desde las más nobles a las más abominables; todos, sin embargo, deben siempre, como recuerda Mario Vargas Llosa en el prólogo, “su fama a las matanzas que perpetraron y padecieron, a las violencias indescriptibles que fueron dejando alrededor a su paso por la historia y el miedo y la veneración que inspiraron y que se proyectó en las obras literarias y artísticas con que fueron endiosados, ridiculizados o execrados.”
Consta el libro de veintisiete biografías -en veinte capítulos- de grandes dragohumanos, la mayoría individuales, pero también algunas que integran dos o tres personajes, como los ya citados Don Pelayo y El Cid, o Stalin, Mao y Castro, el trío de “criminales dragones rojos” a los que otros, como Pol Pot o los dirigentes de Corea del Norte, podrían ser añadidos. El orden de la colección de breves biografías es cronológico. Para la Antigüedad sobresalen Aquiles, Alejandro Magno, Aníbal, Julio César y Atila, mientras que, de la época medieval, se presta atención a Don Pelayo, Rodrigo Díaz de Vivar, Almanzor, Guillermo el Conquistador, Ricardo Corazón de León, Gengis Kan, Juana de Arco y al trío formado por Alfonso el Batallador, Alfonso VIII de Castilla y Jaime I el Conquistador, “el señero dragón hispánico de tres cabezas hermanadas, que ponía cerco al islam”. De la etapa moderna, González-Trevijano selecciona al Papa Julio II, a Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el Gran Capitán, al tercer duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo y a Hernán Cortés. Esto es, dragopapas, nobles dragones y dragoconquistadores. Finalmente, los siglos contemporáneos empiezan con Napoleón y terminan con Fidel Castro, pasando por Simón Bolívar, Ulises S. Grant, Douglas MacArthur, Adolf Hitler –“el más perverso dragón causante del pavoroso hedor de los hornos crematorios”-, Iósif Stalin y Mao Zedong.
Dragones de la política propone un interesante, a la vez que terrible, viaje a la historia de la humanidad a través de algunos de sus “grandes” hombres y mujeres. Los dragohumanos fascinan y provocan terror, construyen y destruyen, crean y matan abundantemente. La violencia parece crecer exponencialmente. Al igual que el dragón, el dragohumano inspira, asimismo, leyendas. Pedro González-Trevijano ha escrito un libro, basado en unos grandes conocimientos históricos y artísticos, que obliga a la reflexión. Cada biografía se acompaña de un par de ilustraciones: la primera, del personaje o de los personajes tratados; la segunda, de un dragón, que el autor relaciona con los dragones humanos. La selección es cuidada e inteligente, incluyendo pinturas de Rubens, Tintoretto, Gustave Moreau o Gustavo Pérez Villalta, grabados de Doré, dibujos de Miguel Ángel o esculturas de Emilio Jiménez Moncayo. La sensibilidad y los conocimientos se unen en esta obra notable. Los dragones han vivido y viven, sin duda, entre nosotros.
Por Jordi Canal