30 MILLONES PARA PUBLICITAR UN AEROPUERTO SIN AVIONES
lunes 09 de enero de 2012, 11:56h
En pleno delirio del despilfarro, los políticos decidieron construir en distintos lugares de España, trenes ave sin viajeros o aeropuertos sin aviones. Por supuesto que también se han gastado cantidades ingentes de dinero en financiar conferencias sin asistentes, coloquios sin participación, libros sin lectores o cursos de formación para maquillar el paro. Pero todas esas camelancias tienen un costo relativamente modesto. Construir un aeropuerto en un lugar en que no se necesita cuesta un ojo de la cara. Solo la protección a empresas amigas o la decisión de facilitar comisiones y mordidas pueden explicar la pirueta, nunca justificarla.
El caso del aeropuerto de Castellón resulta paradigmático. Su construcción le costó al gobierno valenciano y a la diputación castellonense una cantidad ingente de dinero. A 300.000 euros se elevó la factura de una escultura a la entrada. Nadie quiere ni a nadie le hace falta volar a ese aeropuerto porque existen alternativas más razonables. Estamos ante un aeropuerto sin aviones. Pero lo más asombroso de este asombroso caso es lo que cuenta Lorena Ortega desde Castellón. En los últimos años se han despilfarrado 30 millones de euros para hacer publicidad de un aeropuerto sin aviones. La Comunidad Valenciana está zarandeada por una deuda agobiante y un déficit atroz. Se comprende que así sea cuando se conocen casos como este. Verter un río de dinero en un aeropuerto innecesario y después gastarse 30 millones en hacer publicidad de una entelequia no tiene otra explicación que la inepcia supina o el propósito de favorecer a amiguetes y a paniaguados. En todo caso, la tropelía resulta ruinosa para la Comunidad Valenciana, con gravísima repercusión en el conjunto de España.
Es necesario, en fin, poner de relieve las incongruencias y despropósitos cometidos por la clase política en los últimos años y que han ahondado la crisis hasta extremos indigeribles. Que cada palo aguante su vela. La entera clase política -tanto los populares como los socialistas- es responsable de la desmesura en el gasto público, del despilfarro general y del pertinaz derroche.
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de la Real Academia Española
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