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[i]EL CÓDICE DEL PEREGRINO[/i], DE JOSÉ LUIS DEL CORRAL

El Códice Calixtino podría estar en manos de un “fetichista del arte”

domingo 15 de enero de 2012, 17:29h
El medievalista José Luis Corral acaba de publicar su último libro, El códice del peregrino, una novela basada en la desaparición, el pasado mes de julio, del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago de Compostela y en la que las teorías del Apocalipsis, el tráfico ilegal de obras de arte y los recovecos más oscuros de la historia eclesiástica se bañan de una aleación irrompible de ficción y realidad. ¿Cuál fue el modus operandi del robo? ¿Por qué sólo se llevaron el Códice Calixtino de un armario en el que había otras valiosas obras de arte? ¿Volveremos a ver la pieza? “Lo fascinante, lo que me atrapó y me obsesionó, es lo extraño de las circunstancias”, asegura Corral a este periódico.
Este mes de enero se han cumplido seis meses de la desaparición del Códice Calixtino del archivo de la Catedral de Santiago de Compostela. El robo del manuscrito, que data del siglo XII y contiene, entre otros textos, la primera guía para el peregrino del Camino de Santiago, copó el interés mediático y social, no tanto por la pérdida de uno de los símbolos gallegos por excelencia como por lo extraño de las circunstancias que lo rodearon.

La “limpieza” del hurto fue precisamente lo que fascinó al profesor José Luis Corral que el pasado martes publicó El códice del peregrino, una novela que, a partir de la desaparición del códice, indaga en el mercado negro del arte, en la figura del Apóstol Santiago y en las raíces mismas del cristianismo buscando un equilibrio perfecto e indescifrable entre realidad y ficción.

“Fue como un flechazo que me lanzó a escribir”, reconoce Corral en una entrevista con EL IMPARCIAL. Después de una vida dedicada al estudio de la historia, una especialización en la época medieval y más de treinta ensayos y 14 novelas publicadas, Corral se ha “sorprendido” de cómo el robo del códice encendió la mecha de “un proceso creativo inexplicable”, como “una cascada de ideas” que le invadió hasta el punto de obsesionarle. Aparcó otro proyecto que ya había arrancado y durante dos meses escribió en jornadas de hasta catorce horas, encajando, en torno a la desaparición de la obra, muchos de los temas que llevaban tiempo rondándole sin saber exactamente cómo enfrentarse a ellos.

El códice del peregrino parte de la hipótesis real de que la desaparición del libro tenga su raíz en un robo por encargo. “¿Por qué si no iban a llevarse sólo el Calixtino y dejar allí otros dos códices de un mayor valor artístico?”, se pregunta Corral. Según el medievalista, lo más probable es que el códice esté en manos de algún “fetichista del arte” que encargara la sustracción porque quisiera esa pieza en particular.

El ‘modus operand’i descarta para el especialista el robo casual que “suele ser más chapucero y, muchas veces, termina con la devolución de la obra por no poder darle salida en el mercado negro”. La segunda opción que baraja Corral como plausible se va desvaneciendo con el tiempo. “Si hubiera sido una venganza de alguien de dentro de la catedral contra las autoridades eclesiásticas de Santiago, el códice ya habría aparecido después de la dimisión del deán -José María Díaz- hace unos meses”, explica.

El extremismo eclesiástico
Para la trama de su novela, Corral ha partido de la hipótesis más certera, el robo por encargo, para dibujar un mapa de conspiraciones, teorías Apocalípticas y sociedades secretas milenarias que luchan por salvaguardar el status de la Iglesia, en peligro por un texto oculto en el Códice Calixtino.

Tal y como asegura Corral a este periódico, todo este proceso literario casi místico en torno a la desaparición del pergamino le ha permitido despachar parte de un material con el que venía trabajando desde hace tiempo sin saber qué formato darle en su publicación: la genealogía de Jesucristo. La novela se acerca a los aludidos en el Nuevo Testamento como “los hermanos de Jesús”. José, Santiago, Salomé o María, personajes bíblicos sobre los que “poco o nada” se ha investigado y de los que Corral asegura haber encontrado “sorpresas”. De hecho, el profesor no descarta sacar a la luz un ensayo “en uno o dos años que profundice sobre los orígenes del cristianismo desde esta perspectiva, sin ficción, sólo con datos históricos encima de la mesa”.



¿Levantará El códice del peregrino ampollas en los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, como ya lo hizo en su día El Código Da Vinci? “Este libro es una ficción, pero a partir de datos históricos y absolutamente comprobables”, expone Corral. “La polémica es algo normal a lo largo de la historia y la ciencia avanza con la polémica, el debate y la confrontación… aún así, no tengo especial interés en que la Iglesia se preocupe o no por este libro; yo no pretendo ofender a nadie”, finiquita el autor.

En este sentido, los procesos de modernización de la institución eclesiástica a lo largo de la historia también viven de alguna forma en la novela de Corral, para quien la lentitud de los cambios en la Iglesia viene provocada por la influencia de sectores “conservadores, a veces muy radicales, que funcionan como verdaderas sectas”.

A caballo entre el trabajo historiográfico y literario, El códice del peregrino sumerge al lector en el verano de 2011, salpicado de dosis de hiperrealismo como el movimiento 15-M gallego o los atentados de Anders Breivik en Noruega, para hacerle partícipe de una historia en la que las porciones de ficción y realidad terminan por configurar algo diferente a cualquiera de ellas. Según Corral, “una novela muy contemporánea que sorprenderá al público”.
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