Fraga: el hombre de Estado o la capacidad de rectificación
martes 17 de enero de 2012, 01:31h
La muerte de Manuel Fraga deja a España sin uno de sus referentes políticos de los últimos tiempos. Memoria viva tanto del franquismo como de la transición, su trayectoria fue la de alguien con una capacidad de rectificación al alcance de muy pocos, pasando de ministro en una dictadura, y un intento de perpetuar un franquismo electoral, a lo contrario: a formar un partido democrático de centro derecha que engulló el voto de la extrema derecha, al dejarlo sin otra alternativa práctica que votar a los moderados. Hombre excesivo en muchos sentidos, de él destacaban tanto su temperamento volcánico como su capacidad de cambiar de registros, que le permitía tanto defender el fusilamiento de Grimau, como presentar a Carrillo en el Club Siglo XXI.
Pero son sobre todo dos las aportaciones que Manuel Fraga hizo tanto a su partido como a la vida política española en general: su gran preparación -letrado de cortes con 26 años y catedrático con 29- y su profundo sentido de estado. Lo primero destaca especialmente en un tiempo actual donde la mediocridad parece ser la nota predominante de una nutrida hornada de políticos. A lo segundo hay que añadir, además, su incuestionable vocación de servicio público. Por encima de posicionamientos ideológicos, es un hecho que Fraga fue un hombre que sirvió a la política, y que no se sirvió de ella. De todo esto debiera tomar buena nota más de uno de los que hoy detentan cargos públicos.