www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

crítica de cine

[i]Los descendientes[/i]: crónica de una muerte anunciada

martes 24 de enero de 2012, 16:10h
George Clooney es el protagonista principal de Los Descendientes, clara favorita en todas las quinielas de los próximos Oscar y que ya le ha valido el Premio al Mejor Actor en Película Dramática en la reciente ceremonia de los Globos de Oro.
Los descendientes, dirigida por Alexander Payne, se alzó vencedora en la citada gala como la Mejor Película Dramática y ya se sabe que a los Globos de Oro se les considera desde hace años como la antesala de los premios más prestigiosos de la industria cinematográfica mundial. Lo cierto es que tanto la cinta basada en la novela homónima escrita por Kaui Hart Hemmings como la interpretación de George Clonney del personaje principal de la historia son de esos que comúnmente se llaman “de Oscar”. Se ha llegado a decir, incluso, que el papel de Matt King que interpreta Clooney constituye el papel de su vida y, aunque el actor norteamericano ya nos haya regalado personajes inolvidablemente carismáticos, la afirmación tiene bastante de acertada. Matt King es un abogado de Hawái, descendiente de una numerosa y acaudalada familia cuyos orígenes se remontan a varios siglos y encarnan el legado de un espíritu profundamente arraigado a la tierra tan especial en la que siempre han vivido. Hawái es, por tanto, otro de los personajes fundamentales de la historia y Payne ha tratado sus espectaculares paisajes, sus colores, costumbres, sonidos y tradiciones con esmerado interés, otorgando a todo ello un peso de gran calado en la tragicomedia que el pasado fin de semana se estrenó en nuestro país.

El director, que asimismo es el productor y ha coescrito el guión - igualmente nominado a los Oscar, en la categoría de guión adaptado - nos presenta a Matt King junto a la cama de hospital en la que yace su mujer en coma desde que veinte días antes sufriera un grave accidente en el mar. Su voz en off es la que durante la primera parte del metraje nos cuenta su vida hasta la fecha: los problemas en su matrimonio por falta de comunicación, su trabajo como abogado, su pertenencia a una familia de renombre y su manía de vivir únicamente con los frutos de su bufete especializado en derecho inmobiliario a pesar de los millones con los que su familia cuenta por herencia. De hecho, en ese momento King y sus numerosos primos están a punto de decidir la venta de la última gran extensión de tierra que les pertenece y de esa venta está pendiente, por otra parte, el resto de habitantes de la isla por el impacto que tendrá la posible construcción de otro complejo vacacional en el paradisiaco y hasta entonces virgen emplazamiento. La acción se pone en marcha cuando los médicos que atienden a su esposa le informan de que no hay posibilidad de que salga del estado vegetativo y que, de acuerdo con el testamento vital que ella dejó firmado, están obligados a desconectarla de los aparatos que aún la mantienen con vida.

A partir de ese momento, King tendrá que comunicar la noticia a la familia y a los amigos para que puedan despedirse de ella. A sus hijas en primer lugar: una adolescente rebelde y enfadada con el mundo, Alexandra, a quien interpreta la joven Shailene Woodley, capaz de dar una fantástica réplica a Clooney con quien funciona de manera notablemente creíble y llena de complicidad; y la pequeña, que ya apunta maneras en eso de las gamberradas, y a quien da vida Amara Miller en lo que supone su primer trabajo en el cine. King tiene que aprender a relacionarse con sus hijas, algo que hasta el momento había hecho casi con exclusividad y desigual acierto la madre. El reparto se completa con todo un elenco de personajes que de secundarios sólo tienen el nombre, empezando por el suegro de King y sin olvidar al amigo surrealista y aparentemente tarado de Alexandra, que firma algunas de las secuencias más extremas del largometraje, tanto en lo cómico como en lo trágico.

Y es que el guión mezcla con maestría estos dos aspectos de la vida, y las lágrimas se secan fácilmente con surrealistas situaciones tejidas con inteligente sentido del humor, sin exageraciones, a pesar de que a veces parezca que la trama esté marcada sobre todo por los detalles de una vida que salen a la luz a causa de la inminente desaparición de quien es, en realidad, la protagonista absoluta de la obra: la esposa de King es el motor que les mueve a todos a pesar de que a ella la veamos siempre en la más absoluta inmovilidad. Su trágica situación es la que pone al descubierto las relaciones entre los miembros de su familia y significa el cambio trascendental de la existencia de King, obligado por las circunstancias a dar un giro a su vida y a la forma en que hasta el momento había visto el mundo.

El próximo 26 de febrero, Los descendientes se medirá a otra de las grandes favoritas para los Oscar, The Artist, en diversas categorías: Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Guión Adaptado, Mejor Director y Mejor Montaje. Y otro gran duelo será, sin duda, el que enfrente a George Clooney con su amigo Brad Pitt, nominado por su interpretación en el filme Rompiendo las reglas, junto a Gary Oldman, Jean Dujardin y Demián Bichir que completan el quinteto de actores nominados.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios