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mundo árabe

Reactivación de la unión magrebí

martes 24 de enero de 2012, 19:57h
La revolución árabe que ha cumplido un año de vida desde el fin de la dictadura tunecina y egipcia, ha conseguido un efecto colateral inesperado: los dos países del Magreb central, Marruecos y Argelia, se muestran resueltos a romper con la inercia del pasado y la sempiterna disputa de influencia geopolítica. El nuevo jefe de la diplomacia marroquí, el islamista Saad Eddine Othmani ha viajado a Argel con el objetivo de reactivar las relaciones bilaterales y sacar a la Unión del Magreb Árabe (UMA) del coma inducido en el que se encontraba desde hace ya seis años.
Desde 2003 ningún ministro de Exteriores de Rabat había viajado a Argel. Entonces lo hizo Mohamed Benaissa, pero sus esfuerzos por sacar la UMA del letargo fueron inútiles. Un año antes Marruecos y Argelia parecían decididos a celebrar la cumbre norteafricana, pero las divergencias sobre el conflicto del Sahara Occidental y la rivalidad geopolítica de ambas capitales del Magreb central, lo impidieron. En 2005, ambos países anunciaron la postergación sine die de la cumbre de la UMA, dando carpetazo a todos los intentos de poner en marcha la coordinación regional.

El ministro de exteriores marroquí, que mantuvo ayer discusiones con su homólogo argelino Murad Medelci y con el ministro de Estado y jefe del partido FLN, Abdelaziz Beljadem, fue recibido hoy martes por el Presidente Abdelaziz Buteflika. Un encuentro cargado de simbolismo, y anunciador de una reactivación seria de las relaciones magrebíes. De momento ambas capitales se reunirán periódicamente dos veces al año para evaluar la superación de los contenciosos pendientes, fronteras, aguas territoriales, inversiones cruzadas, inmigración, narcotráfico, lucha antiterrorista. Y como telón de fondo el conflicto del Sahara, en el que Argel juega de padrino del movimiento independentista saharaui Frente Polisario que disputa la soberanía de la excolonia española al gobierno marroquí.

“Nuestra estrategia es abordar las cuestiones en las que ambos países tienen consenso. En cuanto a las divergencias, las plantearemos con toda trasparencia”, afirmó en conferencia de prensa Saad Eddine Othmani. La frontera terrestre entre Argelia y marruecos permanece cerrada desde 1994. Del Sahara Occidental oficialmente no se ha hablado, aunque ambos ministros han constatado “voluntad política de hacer frente al problema”. Una voluntad de ambos regímenes que se concretará el 17 de febrero próximo en que Rabat acogerá una reunión ministerial de la Unión magrebí.
La reanudación de las relaciones entre los países de África del Norte ha sido un producto directo de los cambios revolucionarios efectuados en Túnez, en Libia y en menor medida en Marruecos. El presidente tunecino Moncef Marzuky inauguró el vals de viajes de Estado en la región yendo a Trípoli para entrevistarse con el nuevo régimen libio. El argelino Abdelaziz Buteflika hizo lo mismo el 16 de enero desplazándose a Túnez. Su homólogo tunecino lo hará a Argel y Rabat a partir del 6 de febrero.

Un momento importante para el futuro inmediato de la región del Mediterráneo occidental, lo constituirá la reunión prevista el 20 de febrero próximo en Nápoles del llamado grupo 5+5, que congrega a los cinco países europeos de la región (Portugal, España, Francia, Malta e Italia), y los cinco miembros de la Unión del Magreb Árabe (Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia). Las posibilidades de convergencia de intereses son hoy día mucho más importantes y decisivas que los contenciosos bilaterales entre sus miembros. España e Italia en particular se juegan mucho en la reactivación de la cooperación regional. La crisis económico-financiera que sacude a los países de la Europa meridional puede encontrar una salida natural en el mercado norteafricano en pleno crecimiento (una media del 5% anual) y con mas de cien millones de consumidores potenciales.
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