En la tercera jornada de Madrid Fashion Week participan Teresa Helbig, Davidelfín, Hannibal Laguna, Ion Fiz - Juana Martín, Ana Locking, Kina Fernández y Aristocrazy. Estas son sus propuestas.
Ha sido mucha la admiración que ha causado el
primer desfile de joyas en la semana de la moda madrileña. Aristocrazy es la primera joyería que se ha atrevido a desfilar como marca propia en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y ha creado tal expectación que ha causado un lleno absoluto en la sala Mercedes-Benz de Ifema.
No cabía ni un alfiler en la presentación de joyas de la firma
Aristocrazy. Una impactante propuesta audiovisual ha conseguido que este desfile sea toda una experiencia. La puesta en escena se ha basado en la proyección de varias atmósferas inspiradas en la colección que invitaban a adentrase en el universo de las joyas.
Entre la oscuridad de la pasarela se ha presentado la imagen de una mujer, la dueña del imperio Aristocrazy. Ella es la diosa encargada de guiar a los asistentes en un recorrido que presenta sus joyas expuestas en
modelos vestidas tan sólo con un ajustado mono negro y unos altísimos tacones.
Como si fueran sombras, las modelos han mostrado una impactante colección de joyas XXL inspirada en grandes piezas de la Edad Media. Las piezas exclusivas de Aristocrazy han tomado forma de collares, gargantillas, brazaletes, cinturones, pulseras, anillos, hombreras, horquillas o tocados, demostrando el sello innovador de la firma que nació a través de la consagrada Suárez.
El lujo se muestra a través de tres líneas de inspiración: el
mestizaje cultural y gusto por lo étnico, con elementos modernos que se combinan con piezas antiguas; la belleza de lo simple, basada en la reinvención de los clásicos de joyería; y la naturaleza viva, donde las joyas entran en contacto con la naturaleza. Estas piezas exclusivas han sido presentadas con la colaboración especial de la cantante española Nawja Nimri, quien ha puesto su voz para personificar a la diosa Aristocrazy y ha hecho que ponga el vello de punta a todos los invitados del desfile.
Kina Fernández apuesta por diseños funcionales y discretosEl estilo sencillo de
Kina Fernández ha hecho gala de su tradición. La pasarela se ha convertido en una vía urbana en la que los diseños se caracterizan por su look desenfadado y cómodo sin perder la sofisticación y la feminidad.
Kina Fernández juega con los
volúmenes y los largos, entremezclando sus salidas con abrigos y capas oversize de lana cocida y mini vestidos hiper-ceñidos. Destaca en su colección las prendas de abrigo, que se adornan con aplicaciones en hombros, mangas y solapas de pelo largo en toscana o Íbice del Himalaya. Tampoco prescinde de tejidos clásicos como el tweed inglés o la lana de mohair.
Los
colores neutros tiñen la colección otoño-invierno de Kina Fernández. Los diseños desprenden glamour y elegancia a la vez que favorece el sentido easy-concept para que se puedan lucir en la vida diaria. Los detalles en mostaza aportan colorido a una antología que recorre una gran gama cromática que comienza con el riguroso negro, pasando por el ocre y whisky y que rompe con un tonalidad lavada de fucsia.
La prenda estrella de la colección ha sido las
faldas que juegan con diferentes tamaños de plisados y de largos. La reminiscencia a los años 40 ha sido el punto clave para proponer diseños sofisticados tanto para el día como para la noche. Entre la variedad de materiales destaca el punto grosso en prendas para el día, lo cual es el acierto de Kina para aportar calidez a un look que siempre marca tendencia en cada próxima temporada. Los looks de noche se esbozan con creps de seda, encaje y paillettes, tejidos sencillos pero que siguen las líneas femeninas y consiguen aportar todo el glamour.
Los años 20, a través de las enérgicas propuestas de Ana LockingLa cápsula del tiempo de
Ana Locking se ha abierto en plenos años 20. Los diseños sencillos de líneas rectas se han fusionado con los cortes geométricos típicos del sello de la firma. 'Time Capsule' ha consegido trasladar el diseño de los felices años 20 y transformarlo en una línea innovadora.
Ana Locking ha dibujado a una
mujer sencilla y ha jugado con los patrones de los vestidos creando un efecto visual muy singular. El frente de los vestidos muestra a una mujer actual, del siglo XIX, cuyos cortes geométricos dan forma a las curvas propias de una fémina. En la parte trasera desaparecen los cortes, el patrón es tan sencillo que la espalda sólo queda adornada con una cremallera de largo infinito.
Para el hombre, la diseñadora, recurre a la clásica figura del 'gentleman'. Los
diseños de caballero consiguen trasladar a esa época en que a los hombres no les faltaba ningún lujo de detalles. La sastrería cobra un imporante sentido en la silueta masculina y consigue inventar fórmulas novedosas para la clásica chaqueta con efectos visuales que mezcla las solapas con falsos chalecos interiores.
Los colores han dado la luz a la cápsula del tiempo de Ana Locking. Los
tonos flúor se han entremezclado sobre tonalidades grises y los colores caldera y óxidos han conseguido hacer enérgica una colección que hace felices a la época que rememora. Aunque el blanco y el negro han dibujado la noche reinventando el valor del esmoquin en elegantes vestidos.
El contrapunto de la colección ha sido la
variedad de estampados y tejidos: el jackard animal se une a las tonalidades latón oro, los topos de tinta diluida contrastan con trama lapislázuli o con la seda color azul pato, paillettes que se mezclan con el negro o la propuesta en tejidos innovadores compuestos de lúrex.
'Time Capsule' también ha querido transportar al presente los accesorios para que sean protagonistas en la colección. El bombín tradicional viste también a la mujer y se conjuga con el buzo de punto clásico creando un complemento híbrido para ambos sexos. Los mocasines en materiales como piel de potro, lagarto y la clásica piel rígida visten el look combinando los colores, las texturas y las ubicaciones de las borlas.
Ion Fiz celebra sus diez años en la moda con un viaje a los años 50Una década después de sumergirse en el diseño, el maestro ha querido hacer una
retrospectiva a su carrera rescatando muchos de los modelos y los cortes que le han catapultado a la primera línea de la moda nacional. Desde los looks más dandy para el día hasta el puro glamour para la noche, Ion ha rendido un homenaje al patronaje clásico y estructurada que aprendió de su gran mentora: su abuela materna.
Como un viaje a bordo de los aviones de los años 50 que Martin Scorsese rescató en su película 'El Aviador', el diseñador ha vuelto a recurrir a esa elegancia clásica y extremadamente femenina. Modelos con una clara inspiración de
sastrería masculina desestructurada llenos de carácter con pantalones capri y chaquetas con hombreras muy marcadas, conjuntados con bolsos baguette ha sido su visión de los días del próximo Otoño-Invierno.
Una
paleta de color muy variada, desde la gama de tierra de la mano del beige o el visón hasta el malva, pasando por tonos más empolvados, el plomo o el azul noche en todo un carrusel cromático. Para rememorar su décimo aniversario, ese ha sido el número que ha elegido para clasificar su colección. Diez han sido los tonos, los tejidos y las siluetas sobre las que ha trabajado el maestro.
La
anulación de las costuras ha dotado a las prendas de una fisionomía propia, perfectos para adaptarse a la silueta femenina. La naturalidad ha sido una constante y ha quedado de manifiesto a la hora de recurrir a cortes al bies para dejar que materiales como el satén, la gasa o el terciopelo, cobrasen vida propia.
Para la tarde, ha rendido un homenaje al new look, y la figura del reloj de arena con
faldas con vuelo gracias al tul. De noche, los vestidos largos de seda hacían geniales superposiciones u otras estructuras más armadas en piezas que preciosas que brillaban con luz propia gracias a las incrustaciones de Swarovski.
Como novedad este año Ion también ha diseñado el
calzado en unos altísimos tacones de punta redonda multicolor en la que se mezclaban la napa metalizada, el charol y el ante. Una forma inmejorable de rememorar sus diez años en el gremio. Y que sean muchos más.
Juana Martín invita a creer en el optimismo La diseñadora andaluza también ha mirado a la
década de los 50 y ha rescatado de él la energía positiva trasladándolo a la pasarela de la mano de una revisión de los looks más lady y enriqueciendo las prendas con incrustaciones de auténticas joyas.
Una apuesta por los
tonos alegres como el rosa o el verde, conjugados en armonía con otros básicos, como el camel o el negro, ha sido la forma en la que Juana ha invitado a volver a creer en el optimismo en el mundo de la moda.
Una oda a esos 'Años Dorados', como ha bautizado a su colección, con piezas muy ponibles que se veían enaltecidas de la mano de bordados hechos a mano. Encajes y crepes se mezclaban con cristales Swarovski, strass y auténticas perlas.
Los
abrigos de lana han copado todo el protagonismo con unas formas limpias y rígidas. Abrigos en forma de tubo con las hombreras marcadas o impresionantes capas bordadas serán para la diseñadora, los básicos que no pueden faltar en el armario la próxima temporada.
Al ritmo de Carlos Jean, la cordobesa ha invitado a la Pasarela Mercedes Benz ha volver a revivir la perfección de la elegancia a la hora de vestir y esa feminidad que se vio perfectamente plasmada en el mundo de las grandes estrellas de cine.
Hanníbal Laguna eleva la elegancia del negro a su máxima expresiónLa pasarela se ha vestido de
luto riguroso para una colección digna de la mejor de las alfombras rojas. Un tributo a los lienzos del pintor Julio Romero de Torres en una propuesta sutil cargada de siluetas largas y muy románticas. Un negro riguroso que sólo ha sido roto por la riqueza del más preciado de los metales. El dorado ha acompañado la colección protagonizando impresionantes bordados y juegos de brillos con una puesta en escena con un gusto muy andaluz.
La gran maestría en el arte de la confección se ha demostrado a la hora de apostar por los sutiles desflecados que han cubierto faldas en los diseños cortos simulando volantes. Las
transparencias han cubierto los cuerpos con una delicados encajes Valenciennes salpicados con pedrería.
Siluetas muy marcadas, con escotes palabra de honor y espectaculares colas de sirena que se abrían en una figura sublime con reminiscencias flamencas. Los hombros también se han cubierto con otras propuestas de manga larga y cuello alto con corte al bies en la cintura, que dejaba caer infinitas faldas de gasa con un poco de cola. Una colección cargada de fuerza y seducción con un toque melancólico.
Los vestidos cortos se han caracteridado por la rigidez de la mano de la
organza y el juego de volúmenes, así como la asimetría en el escote en un excepcional juego de contrastes. Un enfoque mucho más naïf pero no falto de elegancia y feminidad.
En cuanto a los
complementos, ni en invierno se va a renunciar a llevar sandalias. Eso sí, siempre con medias tupidas para proteger las piernas de las bajas temperaturas. Los guantes largos en negro esmaltado serán el toque ideal para diseños propios de auténticas divas.
David Delfín propone minimalismo en blanco y negroEn un ambiente muy industrial, el diseñador ha hecho una promesa de futuro basado en piezas muy limpias. Vestidos
ultrafemeninos con hombreras para ellas y camisas y pantalones short de vestir para ellos ha sido lo más visto en una propuesta muy elegante y 100% ponible. Un desfile que ha tenido un broche final de lujo bajo los acordes de Mario Vaquerizo, Alaska y Bimba Bosé cantando 'Absolutamente', que han convertido la pasarela en una auténtica fiesta de media mañana.
David Delfín ha querido mirar al mercado más comercial acercándose a él a través de colores básicos como el blanco, el negro o el piedra.
La mujer, como toda una
working girl llega pisando fuerte sobre botines de vertiginosos tacones de aguja firmados por Christian Louboutin. Combinaciones geométricas en blanco y negro acariciados delicadamente por un toque de color de la mano de minicinturones verdes de charol.
Para ellos, muy en la línea del maestro, estructuras armadas con
hombreras y una apuesta por el total look ya sea en blanco o en negro. El próximo invierno, Delfín ha dado un tijeretazo a los pantalones de vestir, dejándolos a la altura de la rodilla. Para combatir el frío, calcetines subidos, siempre conjuntados con sus indispensables Doctor Marteens. El look dos piezas se ha reinventando apostando por el mono masculino como gran novedad.
Las cremalleras han dado el punto de
sofisticación. Han cubierto solapas y laterales en cazadoras y abrigos masculinos y femeninos y decoraban sutilmente la espalda los minimalitas vestidos con cortes muy clásicos, dando así un toque muy sexy. Una contraste perfecto del dorado metalizado con el negro.
Para la noche, el
blanco llega para un toque de luz, una opción que ha levantado los aplausos del público, incorporando gasas tanto en los vestidos largos como en los outfits masculinos que, con el movimiento, simulaban auténticas auras.
Una colección muy
trendy, alejada de cualquier extremos pero sin perder esa esencia que hace de este modisto ser uno de los más admirados.
Teresa Helbig lleva a lo más alto el look naïfEl espíritu de la época dorada del jazz ha vuelto a revivir sobre la pasarela. Con el vestido como pieza fundamental, se han conjugado materiales como el terciopelo, la gasa o el cuero en un pícaro juego de
transparencias muy elegantes plantando cara a las bajas temperaturas. Una propuesta elegante y muy sensual que promete conquistar gracias a su versatilidad y en especial a la magnífica combinación de prendas extremadamente femeninas.
El vestido tipo cóctel es la gran apuesta de la catalana de cara a la próxima colección Otoño-Invierno. Tanto de manga larga como corta, Teresa ha hecho de esta prenda su buque insignia apostando por enseñar pierna la próxima temporada. Siempre a la altura de la rodilla o por encima de ella, las prendas hacían un divertido movimiento gracias a cuerpos rectos acabados en faldas con vuelo o plisadas.
Conjuntado en todo momento con botas de ante con tacón bajo y ancho estilo cowboy, los diseños de dos piezas han venido de la mano de minishorts de talle alto en cuero conjuntados con
blusas de gasa.
Los sutiles juegos de transparencias han jugado un papel fundamental. La
mezcla de calidades muy nobles como el terciopelo, la gasa o el cuero, envuelve con elegancia el cuerpo de la mujer. Una apuesta provocativa pero a la vez fina y delicada. El toque invernal ha venido gracias a complementos en piel teñida en tonos potentes como el verde esmeralda o el fucsia, en forma de boas o manguitos.
En la paleta de color de Teresa Helbig se han mezclado tonos básicos como el negro, el rosa empolvado o el nude con otros más potentes como el fucsia, el verde. Para la noche, los
vestidos se alargan a ras de suelo en terciopelo negro o con una impresionante apuesta por la pedrería, las incrustaciones a mano y los bordados, combirtiendo los diseños en auténticas joyas que han levantado muchos aplausos entre los asistentes.
Una mezcla entre la dulzura de los cortes de los diseños y ese toque aventurero y arriesgado muy acorde con ese espíritu de la era del jazz que la diseñadora ha querido transmitir.