El drama de Afganistán
lunes 06 de febrero de 2012, 07:37h
El último atentado con coche bomba en Afganistán este pasado fin de semana dejaba un saldo tan dramático como, por desgracia, habitual: siete víctimas mortales y una veintena de heridos. Este dato coincidía en el tiempo con una macabra estadística hecha pública por la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán, donde se aprecia que el número de civiles muertos lleva cinco años consecutivos aumentando, alcanzando el pasado año la cifra de 3.021.
Todo lo anterior refleja bien a las claras que la situación en el país asiático, lejos de mejorar, empeora cada día. Mientras, el Pentágono anunciaba que Estados Unidos se plantea reducir su participación en misiones de combate, con una justificación que pocos entienden. El exceso de precipitación en la retirada de efectivos militares en Afganistán puede dar al traste con los escasos logros conseguidos durante la última década. Logros, por otra parte, excesivamente onerosos en vidas y recursos económicos; tanto como para no dilapidarlos ahora por algo que bien parece una huida hacia adelante.
Si se abandona a Afganistán a su suerte, el resultado puede ser tan nefasto como irreparable ¿Qué país estaría dispuesto a volver a enviar tropas allí? Urge, pues, colaborar con las autoridades locales redoblando esfuerzos de todo tipo para evitar que los talibanes se alcen nuevamente con el poder. En interés de todos, no sólo de los propios afganos.