Siria, abocada al abismo
miércoles 08 de febrero de 2012, 00:30h
A medida que van pasando los días, la situación empeora en Siria. Resulta difícil cuantificar una cifra de muertos y las imágenes que llegan son cada vez más estremecedoras. El genocidio que está llevando a cabo contra su pueblo Bashir al Assad cuenta con la cooperación necesaria de Rusia y China, sus principales valedores en el Consejo de Seguridad. Las excusas dadas por sus respectivas cancillerías a la hora de vetar las resoluciones de condena en el seno de Naciones Unidas son tan poco convincentes como falaces.
Moscú aduce que se sintió engañado con la intervención militar en Libia. La realidad es que al Kremlin no le gustó que Occidente apoyase el derrocamiento de un tirano como Gadafi, por el efecto contagio que pudiera tener; y otro tanto puede decirse de Pekín. Ni Rusia ni China se distinguen por su calidad democrática, de ahí que no tengan problema alguno en apoyar a regímenes totalitarios como Siria o Corea del Norte. Moscú, además, teme perder a un valioso aliado en Oriente Medio, fronterizo con Israel -a quien apoya Washington-. Pero entre tanta dialéctica y conflicto de intereses, la población civil siria sigue siendo masacrada por sus propias autoridades, con la inestimable ayuda de rusos y chinos. Y eso no puede ni debe ser tolerado.