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ENTREVISTA

Antonio Banderas: "España sigue siendo mi referencia y mi punto débil. Soy español y me siento español"

viernes 11 de abril de 2008, 01:00h
En sus mejores sueños... ¿Imaginó todo esto?

Ni en el más generoso de ellos. La verdad es que nunca le he exigido demasiado a la vida, tal vez por eso todo lo que me ha dado ha sido siempre como un regalo. Me siento un privilegiado, pero no sólo por el lugar que ocupo con mi trabajo, sino por todas las cosas personales que me hacen tan feliz....



¿Dónde está la clave para que el éxito no le inmute?

Desde el primer día tuve claro que, lograra lo que lograra en la vida, nada me iba a cambiar. Siempre he luchado para que nada transforme al Antonio de mi infancia. He intentado no dejar de ser aquél chico que salió de Málaga dispuesto a ser alguien, pero sin la certeza de conseguirlo…

Y ahora, que ya lo tiene claro... ¿qué?

Pues tengo que reconocer que, en más de un momento, me gustaría desaparecer, mantener más ese misterio que hace atractivo a los actores. Sin embargo, ya es demasiado tarde… la gente sabe demasiado de mí.

¿Apenas se acuerda de lo que es la intimidad?

En EEUU la tengo, porque allí no está tan arraigada la prensa del corazón como en España o, por lo menos, el concepto es distinto... Cuando nació mi hija, por ejemplo, yo distribuí su foto a todo el mundo, sin exclusivas, para evitar una sesión. En América eso es suficiente, aquí no… siempre te piden más. Cuando estoy en Málaga apenas tengo tranquilidad, ni intimidad. Siempre me siento observado, con la sensación de que no puedo hacer nada libremente, ni en mi propia casa. Eso me agobia, aunque supongo que todo forma parte de la servidumbre de ser un personaje público.




¿Hay un secreto para no dejarse llevar por la vanidad?

Yo me aferro a las enseñanzas de mi casa. Lo que me enseñaron, desde pequeño, es mi referencia constante. Ahora mi concepto de casa no sólo se ciñe a mi familia, sino que se extiende a mi país, a mi gente. Me identifico mucho con esa palabra. Los Angeles es mi casa eventual, pero la auténtica etapa de mi vida, la que quiero, la que siento de verdad, es la de mis raíces. De ese pasado, en el que crecí como persona, no me olvido de nada...

¿Ha pensado, alguna vez, qué habría sido de usted de no haber cruzado el charco?

No suelo pensar en “lo que pudo haber sido y no fue”.Si me lo tengo que plantear pues, seguramente, ahora no tendría la misma situación económica, ni el mismo prestigio profesional. Aún así, España sigue siendo mi referencia y mi punto débil. Soy español y me siento español hasta el punto más escondido de mi cuerpo. Echo en falta mi país y el tiempo que paso en él, desde que vivo fuera, nunca es suficiente para mí. Sigo extrañando no poder tomar mis vinos tapeando, ver un partido de fútbol en una tasca, hablar con los vecinos de siempre…

Ya dice el refrán que “el dinero no da la felicidad”...

El dinero, cuando no lo tienes, es importante. Para mí no lo es todo en la vida. Es un complemento importante pero, lo que realmente me enorgullece, es pensar que lo que he obtenido ha sido gracias a mi esfuerzo...

A pesar de esas sombras, ¿eres un hombre feliz?

Por supuesto que lo soy. A pesar de la reciente murete de mi padre, tengo ahora una madre que, aunque mayor, está viva y disfruta de salud. Un hermano con el que me llevo de maravilla, una mujer y unos hijos que son mi presente y mi futuro. Disfruto de un reconocimiento profesional con el que nunca soñé. Aún así, siempre hay alguna carencia porque la felicidad completa no existe ni para los privilegiados…

¿Es bueno recordar, Antonio?

No hay que perder nunca la referencia de tus orígenes, tener siempre muy presente de dónde vienes. Yo ya he cumplido los 48, así que el tiempo ya me ha dado la perspectiva suficiente como para asimilar muchas cosas. No me siento mayor, pero ya no soy aquel joven que quería “comerse el mundo a bocados”. Ahora sopeso mucho más las cosas. La vida tiene diferentes etapas. Yo he llegado a la conclusión de que hay que saber vivirlas de acuerdo a la edad de cada momento…



¿No hay nada que contamine su naturalidad?

Dicen que siempre la he tenido… y no sé si me ha abierto alguna que otra puerta. Procuro ser siempre espontáneo en cada circunstancia y actitud de mi vida, aunque no sé si lo logro. Los actores podemos caer en ese error, porque estamos siempre interpretando papeles que nos son ajenos.

¿Falta un Oscar en el currículum de Banderas?

Quien más y quien menos sueña, algún día, con subir a ese escenario para recoger ese premio. Yo, de momento, solamente he estado en la lista de los posibles candidatos con Los reyes del mambo. Me ha quedado la satisfacción de que los profesionales del medio me votaron, pero nunca albergué verdaderas esperanzas de lograrlo. Algo parecido me ocurrió con Evita, pero creo que mi gran momento aún está por llegar.

¿Algún día recogerá “su sueño americano” en un libro?

Todo llegará, pero no creo que llegue nunca a contar mi vida. Lo que sí quiero hacer es recopilar, en un libro, los artículos que han escrito sobre Melanie y sobre mí, en los que se recogen inexactitudes, calumnias, mentiras y falsedades contra nosotros. Nunca entendí porque, en su momento, hubo tanta persecución, tanto ensañamiento contra nosotros por parte de determinada gente, pero lo bueno de todo eso es que nuestra relación salió fortalecida. Y aquí seguimos...