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El Gobierno califica de "histórico" este tercer gran ajuste de la legislatura

La reforma laboral abarata el despido, facilita el "rescate" de parados y crea un contrato indefinido para Pymes

viernes 10 de febrero de 2012, 15:51h
Soraya Sáenz de Santamaría y Fátima Báñez han presentado la reforma laboral, aprobada en Consejo de Ministros. El texto refleja que las empresas que acumulen nueve meses con disminución de ventas podrán echar a sus empleados con 20 días de indemnización. La correspondiente al despido improcedente baja de 45 días por año a 33 y un máximo de 24 mensualidades. Asimismo, la reforma establece un contrato indefinido para Pymes que permitirá al empleado seguir cobrando la prestación por desempleo y deducciones fiscales para el empleador.
El Gobierno ha aprobado este viernes la tercera gran reforma de la legislatura. La vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y la titular de Trabajo y Seguridad Social, Fátima Báñez, han presentado en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros la nueva regulación en materia laboral, que tiene como primer y más urgente objetivo frenar la sangría de parados.

Gran expectación previa al anuncio dado el secretismo con el que se ha tramitado y desarrollado una reforma que el líder sindical Cándido Méndez decía desconocer. Para abrir boca, la vicepresidenta ha avanzado un texto “de calado” y “profundo” que marca “un antes y un después en la legislación laboral en España”, expresión que más tarde a reproducido Báñez. Los principios fundamentales de la reforma, ha expresado De Santamaría, son facilitar la contratación, la estabilidad mediante la potenciación del contrato indefinido, flexibilizar el marco de la empresa para poder hallar alternativas a la extinción de un contrato, vincular la formación profesional a la empresa –más próxima al modelo alemán-, detectar y mermar la economía sumergida y apoyar a autónomos y pequeñas y medianas empresas. Las Pymes, han recalcado las intervinientes, han de ser las “grandes contratadoras” del país.

De Santamaría ha anunciado también una limitación a las retibuciones por cese de actividad de directivos de oficinas de crédito. Aquellos que sean objeto de un expediente sancionador, ha añadido, tendrán un despido disciplinario sin indemnización. En el caso del sector empresarial público, corresponderá a siete días por año trabajado con un tope de seis mensualidades.

Báñez ha entrado en harina y ha concretado las líneas maestras expuestas por la portavoz. La ministra ha calificado de “histórica” la reforma, que ha presentado sirviéndose de un Power Point. Ha comenzado desgranando el contrato indefinido para emprendedores, indicado para empresas con menos de 50 empleados. Para potenciar la contratación, este modelo hará una deducción de 3.000 euros con el primer trabajador menor de 30 años, que podrá seguir cobrando el 25 por ciento de su prestación por desempleo. Al mismo tiempo, el empleador será recompensado con una deducción fiscal del 50 por ciento de lo que venía percibiendo por desempleo ese trabajador. El fin, “rescatar” a personas en situación de desempleo.

En materia de despidos, uno de los puntos calientes de toda reforma laboral, la indemnización por despido improcedente en el caso de los contratos indefinidos será de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, mientras que la del despido procedente será de 20 días por año trabajado, con un máximo de un año de salario. Según Báñez, la reforma respetará los derechos adquiridos por los trabajadores. La ministra ha especificado también los requisitos para que las empresas puedan acogerse a despidos objetivos por causas económicas: una situación negativa de pérdidas actuales o previstas o la disminución persistente del nivel de ingresos o ventas. Se entenderá que es persistente si se produce durante tres trimestres consecutivos.

El contrato para la formación y aprendizaje, así se llama, está previsto hasta los 30 años o 25 en caso de que el paro descienda hasta el 15 por ciento. Ligado con esto, la formación profesional, previa a la entrada en el mercado de trabajo, estará basada en “transparencia, libre concurrencia y evolución de los resultados”.

El texto persigue la flexibilidad en el marco de las empresas, de forma que la actual rigidez de contratos y condiciones no conduzca al despido ante contextos complicados y pueda haber modificaciones de horarios, funciones o salarios antes de recurrir a la extinción de un contrato. Asimismo, Báñez ha recalcado el objetivo de poner fin a la dualidad entre contratos indefinidos y temporales, en beneficio de los primeros, y la imposibilidad de encadenar temporales, fórmula muy habitual, más allá de los 24 meses a partir del 1 de enero de 2013.

La lucha contra el fraude y el absentismo son otros campos afectados con mayores controles y restricciones. Por último, todos aquellos agentes privados o públicos destinados a buscar trabajo al ciudadano van a arrimar el hombro: las empresas de trabajo temporal funcionarán como agencias de colocación.

La ministra de Trabajo se reunirá este lunes con los agentes sociales para dar cuenta de lo anunciado. Ha matizado que, en todo caso, la tramitación parlamentaria permitirá la modificación de aquellos puntos en torno a los que no haya consenso.
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