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tercera sesión plenaria

Una investidura sin sorpresas

viernes 11 de abril de 2008, 14:42h
José Luis Rodríguez Zapatero ha obtenido la confianza de la Cámara en segunda ronda gracias al voto de los 169 diputados socialistas.

El dirigente del PSOE y nuevo jefe del Ejecutivo ha ingresado en las páginas de la Historia al convertirse en el primer candidato que obtiene su investidura parlamentaria en la segunda vuelta.

Mañana, un día después de que el presidente del Congreso de los Diputados José Bono, comunique a Su Majestad el Rey el resultado de los votos, Rodríguez Zapatero acudirá al Palacio de la Zarzuela para jurar o prometer, ante el monarca y el notario mayor del reino, el actual ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. En la misma jornada, el presidente del Gobierno dará a conocer los nombres de su nuevo Gabinete ministerial, del que se esperan pocos cambios

Zapatero recuerda su intención de alcanzar acuerdos
Unos minutos más allá de las doce de la mañana, Rodríguez Zapatero subía a la tribuna de la Cámara de acuerdo al artículo 99.3 de la Constitución, para solicitar la confianza a su candidatura.

Fiel a los argumentos de la primera sesión de investidura, el dirigente socialista, con aspecto cansado y ojeroso, dibujo su “idea de España, una España en continuado crecimiento, con más empleo, más cualificado y más estable” y donde el respeto, la cooperación y el diálogo conforman parte del esqueleto del programa socialista.

En su corta intervención, que apenas alcanzó los diez minutos, Rodríguez Zapatero reconoció la necesidad de abordar con urgencia reformas y medidas a largo plazo para afrontar la crisis económica. Tal y como subrayó el pasado martes, hizo hincapié en la personalidad social de sus propuestas, en la lucha contra la violencia machista, reformas en la Administración Central, en la Justicia, en las Comunidades Autónomas, así como en la defensa de la paz y legalidad, en la lucha contra el hambre y en la ayuda al desarrollo.

Pero el capítulo más destacado de su discurso recayó en el apartado de los consensos con el resto de las fuerzas políticas del arco parlamentario, “consensos estables o puntuales”. Ante sus señorías, y ante la presencia de su esposa y su padre, que siguieron con detalle la sesión desde la tribuna central, el candidato socialista comprometió su “pauta de comportamiento en esta legislatura a intentar acuerdos con la máxima lealtad parlamentaria”. En primer lugar, Rodríguez Zapatero tendió la mano al líder de la oposición, reconociendo “no contar con la mayoría suficiente”, para después abundar en los acuerdos con las Comunidades Autónomas y el resto de partidos, “tanto si han preferido abstenerse como votar en contra”.

Rajoy preocupado por la situación económica
Un fuerte aplauso desde la bancada socialista daba paso al resto de las intervenciones, inauguradas por el principal partido de la oposición. Firme en sus palabras, el líder del PP exigió a Zapatero voluntad de gobierno para enfrentarse a la situación económica –de la que hizo una somera descripción echando mano de los últimos datos de crecimiento (1,8 por ciento) auspiciados por el FMI y los indicadores de inflación (4,5 por ciento). “Los españoles –afirmó- sufren las consecuencias de la crisis. Y estoy preocupado por la situación económica de las familias españolas y de la competitividad de nuestras empresas. Y sufro –abundó-, porque creo que las medidas que usted ha presentado son insuficientes, no generan credibilidad ni confianza”.

Rajoy no se limitó a exponer esta preocupación. El debate del agua “y la confusión que usted ha generado”, le dijo, “requieren de una respuesta”. “Oímos hablar del trasvase del Segre, del Rodano, del Plan Hidrológico Nacional, de un trasvase del Ebro a Barcelona. Y le diré, en su día se criticó el PHN. Pero si lo hubiéramos hecho, hoy no hablaríamos de este problema. Porque no se puede decir a los españoles que hay trasvases buenos ni malos. Este problema, señor Zapatero, hay que abordarlo sin prejuicios”, aseveró.

Y tras analizar las “consecuencias de las malas políticas en Inmigración, Seguridad y Justicia”, el dirigente popular brindó su disposición de alcanzar acuerdos con el PSOE, priorizando consensos en materia de lucha contra el terrorismo, Justicia, Pacto de Toledo, Defensa y Exteriores.

Ningún portavoz cambió la intención de su voto
La situación económica también fue el asunto más ponderado por el portavoz de CiU. Duran i Lleida, recalcó su abstención, no sin antes reclamar medidas en pro de las familias y de las empresas.

El portavoz de ERC, Joan Ridao, fue más breve la exposición. Desde su escaño, el dirigente republicano catalán acusó a Zapatero de competir con el PP en españolismo; aunque con una oratoria de cal y otra de arena, como en la anterior sesión, recordó su afán por “no cerrar las puertas” a futuros pactos con el PSOE.

Gaspar Llamazares (IU), por su parte, habló de una “legislatura con mar de fondo” y enumeró su carta de reclamaciones, con la reforma electoral de protagonista. Su anunciada abstención dio paso a Joan Herrera, quien mostró su descontento con los propósitos de Zapatero.

El portavoz del BNG repitió la misma estructura argumental, avanzando otra abstención, igual intención de voto que la del PNV. Josu Erkoreka, en representación de los nacionalistas vascos reconoció que su partido no renunciará “a influir en la agenda gubernamental”.

Coalición Canaria por su parte abordó el drama de la inmigración, mientras Rosa Díez recuperaba de su anterior discurso “la discriminación que afecta a muchas familias que no pueden escolarizar a sus hijos en la lengua castellana, la lengua oficial del Estado”. “Le recomiendo –afirmó la dirigente vasca dirigiéndose al escaño de Rodríguez Zapatero, ante el clamor que levantaron sus palabras- que hable con algunas asociaciones de padres de alumnos del País Vasco… Señor Zapatero, usted debe ocuparse menos de los derechos de los territorios, que no los hay, y más de los derecho de los ciudadanos”.

Alonso enfatizó a Zapatero
Tras las palabras de Uxue Barcos, quien también reiteró la abstención de Nafarroa Bai, José Antonio Alonso cerró el turno de portavoces. El socialista hizo un calco exacto del discurso de Zapatero. Como cabía esperar, defendió el programa del PSOE, enfatizando los acuerdos estables y puntuales con otras fuerzas políticas en los grandes asuntos que afectan al Estado.

Y a las 12.50h, después de las 48 horas preceptivas establecidas en el Reglamento, se produjo la votación nominal y pública, que esta vez comenzó por el diputado José Matarí Sáenz. Pasados veinte minutos, 169 votos, los procedentes de las filas socialistas, otorgaban la confianza a la Presidencia del Gobierno a José Luis Rodríguez Zapatero con 158 votos en contra y 23 abstenciones.

La intensidad de las felicitaciones
La ovación de la Cámara, especialmente la de sus correligionarios, y el apretón de manos de Mariano Rajoy, tras el beso de María Teresa Fernández de la Vega, cerraban una intensa jornada en la que Rodríguez Zapatero recogió las felicitaciones de un buen número de diputados y el saludo protocolario y sólo correcto de algunos ministros en funciones, cuyas carteras peligran en las quinielas de mañana. Jesús Caldera, Magdalena Álvarez, Joan Clós, Cristina Narbona y Mercedes Cabrera parecen estar entre ellos.

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