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El PP vota si...

Javier Zamora Bonilla
martes 21 de febrero de 2012, 21:24h
Hace tiempo inicié un cuaderno donde iba apuntando “cosas de poca monta”, es decir, sin importancia aparente, pero que si las acumulamos, pueden darnos pistas y ser síntomas de los tiempos, y, consecuentemente, hacer montón e incluso montaña. Por ahí lo tendré perdido. Este fin de semana, al ver votar a los delegados del PP en el Congreso celebrado en Sevilla, una imagen me ha hecho meditar sobre un aspecto que bien podría tener su hueco en ese cuaderno olvidado. Quizá ustedes, queridos lectores, si es que hay alguien, también se han fijado en las papeletas amarillitas con un “SI” en manos de Rajoy, de Cospedal... Un “SI” sin tilde.

Mis ínfulas de escritor, si es que alguna vez tuve alguna, me las rebajó una profesora de Literatura en el Bachillerato, hace ya algunos años, cuando anotó en mi examen: “que el escribiente pase a verme en horas de tutoría”. Sí, sí, “el escribiente”, no el escritor. Y todo porque nos había pedido que escribiésemos una historia imitando alguno de los milagros de Nuestra Señora contados por Gonzalo de Berceo, y a mí me salió en una prosa entreverada de cuaderna vía, con un soniquete insoportable, que, no obstante, creo recordar, mereció un sobresaliente. Este lapsus freudiano sobre mi desconfianza en mi escritura viene a cuento porque cuando vi ese “SI” sin tilde, inseguro de mis conocimientos ortográficos y gramaticales, me fui a ver qué dice la Real Academia de Lengua al respecto, y en su página web encontré lo siguiente: “Tilde en las mayúsculas. Las letras mayúsculas deben escribirse con tilde si les corresponde llevarla según las reglas de acentuación gráfica del español, tanto si se trata de palabras escritas en su totalidad con mayúsculas como si se trata únicamente de la mayúscula inicial”. Luego se ponen unos ejemplos y se añade: “La Real Academia Española nunca ha establecido una norma en sentido contrario. La acentuación gráfica de las letras mayúsculas no es opcional, sino obligatoria, y afecta a cualquier tipo de texto. Las únicas mayúsculas que no se acentúan son las que forman parte de las siglas; así, CIA (sigla del inglés Central Intelligence Agency) no lleva tilde, aunque el hiato entre la vocal cerrada tónica y la vocal abierta átona exigiría, según las reglas de acentuación, tildar la i”.

Dudo frecuentemente sobre la escritura correcta de las palabras y también sobre el uso apropiado de las tildes, así que no me atrevo a dar lecciones a nadie en tal materia, sólo muestro mi extrañeza por el hecho de que un partido que fundamenta parte de su discurso en la excelencia y en la exigencia académica no esté más atento a la ortografía, y dé pie con su desatención a que los profesores y estudiantes rebelados contra los recortes en educación puedan suspender al PP en Lengua y le echen las tildes a la cara.

Dirán ustedes que es darle mucha importancia a una tilde, pero es que el mensaje incoherente que se envía sobre todo a los jóvenes es preocupante, porque luego llegan a la universidad sin saber tildar las palabras, y muchos alumnos reparten tres o cuatro tildes por examen, generalmente para las agudas terminadas en -on. Bueno, quizá lleve usted razón, querido lector, y exagero, pero como uno anda siempre buscando, tras la apariencia, el fondo metafísico del asunto, le he dado otra vuelta a mi atildada reflexión y he llegado a una conclusión distinta. La ausencia de la tilde sobre la “i” no ha sido un olvido. Ese “SI” sin tilde es la expresión de la política del PP desde que es Gobierno. El olvido no es casual. Es un si condicional. Como si dijéramos, bueno, si, pero depende, según las circunstancias, según soplen los vientos de la fría Europa nórdica. En el programa y en numerosas declaraciones preelectorales, electorales y postelectorales, incluyendo el discurso de investidura, se afirmaban cosas que luego se han incumplido. Se han subido impuestos, se ha abaratado el despido... El Gobierno se justifica con la herencia recibida, y es verdad, pero hay que tener en cuenta que ningún Gobierno puede aceptar la herencia a beneficio de inventario.

Es, por lo tanto, un si condicional, que contrasta con los noes rotundos a los matrimonios homosexuales, al aborto, a quitar de su ideario político la referencia al cristianismo...

Javier Zamora Bonilla

Profesor de Historia del Pensamiento Político

JAVIER ZAMORA es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Derecho por la Universidad de León, ha completado su formación con estancias de investigación en el Massachusetts Institute of Technology, el Max-Planck Institut für Geschichte y el Colegio de México.

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