Pese a haber sido invitados, Marlaska y Elma Saiz dejan solo al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en su comparecencia en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior.
Al enterarse de que la información era verosímil, el testigo puso en contacto a la fontanera del PSOE con el comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba.
No dedica ni una palabra a los numerosos casos de corrupción que le acechan, pero se ve obligado a defender a su familia ante las constantes preguntas de los periodistas.
Plantea reformar la ley de extranjería, anuncia la instalación de boyas para facilitar las expulsiones y denuncia la "violación de la integridad territorial" de España.