La decadencia económica y política de América, tras la pérdida de credibilidad como deudor y el ataque demoledor en Afganistán, no estriba, al menos por el momento, en una crisis estructural, sino en la pésima gestión y en la falta de liderazgo del presidente Obama.
El presidente del Gobierno español y el de Estados Unidos, José Luis Rodríguez Zapatero y Barack Obama, acordaron hoy coordinarse para promover la estabilidad y evitar la ralentización de la economía.
China, principal acreedor de Estados Unidos y poseedor del 70 por ciento sus reservas en divisas en dólares, criticó con dureza al Gobierno de Estados Unidos después de que la consultora Standard & Poor's bajara la calificación de su deuda ayer, por primera vez en la historia y reclamó seguridad para sus intereses.
Jean Claud Trichet, presidente del BCE, ha confirmado que el BCE continuará la compra de bonos en el mercado secundario aunque también ha advertido que el anuncio no debe relajar la adopción de medidas para reducir el déficit, en especial en países con una situación delicada como Italia o España.
El presidente de los Estados Unidos Barack Obama ha mantenido una conversación de veinte minutos con José Luis Rodríguez Zapatero para analizar la crisis económica. La llamada telefónica, efectuada por el jefe del Ejecutivo español, se ha centrado en el segundo rescate de Grecia y la necesidad de “trabajar de manera coordinada para fortalecer la recuperación de la economía y evitar sur ralentización”.
El presidente de EEUU ha apelado, tras la rebaja de calificación de S&P, a "superar ideologías por el bien común" y atajar el problema al urgente problema de la deuda. Con todo, Obama ha querido transmitir confianza en el crédito norteamericano y en la capacidad del país para superar este 'altibajo' y recuperar la codiciada triple A.
El presidente de EEUU, Barack Obama, protagonizará en las próximas semanas una gira en autobús por estados clave para su reelección en 2012, pero la persistente crisis económica podría restarle combustible a esos esfuerzos.
La rebaja de la calificación de la deuda de Estados Unidos a AA+ por parte de la agencia Standard and Poors (S&P), la primera en la historia del país y que puede minar aún más la confianza de los inversores en esta economía, representa una dura bofetada a las autoridades en Washington.