El título de Copa del Rey, y sobre todo la manera en la que se ganó la final ante el Athletic Club, fueron serotonina para un Barcelona que ante el Getafe mostró una versión alegre que le duró 65 minutos, suficientes para vencer por 5-2 y seguir dependiendo de sí mismo para alcanzar el doblete.
Un primer acto sólido de los merengues, jugado al contragolpe, sentenció el envite con goles de Benzema y Kroos (2-1). Reaccionaron los catalanes pero no llegaron a la orilla. No sin polémica. Por Diego García