racionalización de la jornada
Madrid no duerme. Su actividad es frenética tanto a las diez de la mañana como a las diez de la noche o las cuatro de la madrugada. Los españoles comen a las tres, cenan a las nueve, no duermen al menos hasta las doce de la noche. Para muchos extranjeros, ahí radica el encanto de la forma de vivir en España aunque habría que preguntarles si les gustaría a ellos organizar su tiempo así para siempre. Muchos inconvenientes surgen de esta “organización” del tiempo: pocas horas de sueño, dificultad para conciliación laboral y familiar, baja productividad… Conseguir el equilibrio no es fácil pero tampoco utópico. Por Blanca de Ugarte