El empresario comienza a tirar de la manta sobre su actividad delictiva, que salpica a Ábalos, Marlaska, Torres, Ribera y al propio presidente del Gobierno.
La mujer del presidente del Gobierno está investigada por presuntos delitos de corrupción en los negocios, tráfico de influencias, apropiación indebida e intrusismo.
La UCO considera que su papel en la trama pudo ser "relevante y de responsabilidad", al observar pagos en efectivo y contraprestaciones para el ex ministro.