Las protestas que sacuden el Magreb y Oriente Medio se han radicalizado este lunes en Libia, donde reina la confusión y el caos, mientras la violencia se ha extendido en las últimas horas a Yemen, Irak, Marruecos, Bahréin y Argelia.
A través de un comunicado, la Liga Árabe ha pedido que se ponga fin a los actos de violencia que están sacudiendo varias regiones árabes. La organización también ha condenado la represión que se está ejerciendo contra las manifestaciones pacíficas y ha pedido que se eviten las "injerencias extranjeras" en este "crítico periodo".
El presidente del Partido Liberal marroquí y exministro de Derechos Humanos en los ultimos años de Hassan II, ha declarado que es urgente iniciar reformas en Marruecos “antes de que sea tarde”. Mohamed Ziane pide la formación de un gobierno técnico provisional para organizar elecciones “libres y transparentes” en el Reino de Mohamed VI.
La población saharaui continúa decidida a lograr decidir su futuro y las últimas revueltas en el mundo árabe se han contagiado ya al Sahara Occidental.
El rey Mohamed VI de Marruecos aseguró este lunes que está "comprometido con la realización de las reformas estructurales" sin nombrar de forma explícita las protestas del día anterior, en las que se reclamó una constitución democrática en Marruecos.
El hijo de Muamar el Gadafi amenaza con una guerra civil en Libia
Un edificio del Gobierno central, el Salón del Pueblo, se encuentra en llamas y rodeado de combatientes que intentantan apagar el incendio, según informó este lunes un reportero de Reuters. Por otra parte, el twitter del Movimiento de la Juventud Libia informó de que los manifestantes quemaron esta noche una comisaría en la capital.
En varias ciudades marroquíes se han registrado disturbios provocados por jóvenes manifestantes. Bancos, comisarías, hoteles y comercios han sufrido ataques. También el ayuntamiento y la sede del partido gobernante en la ciudad de Alhucemas. El Movimiento 20 de Febrero ha detenido la marcha en Rabat para prevenir un estallido de violencia y desvincularse de los incidentes.
Las autoridades libias llamaron el pasado jueves al embajador húngaro para comunicar que podrían suspender la cooperación sobre inmigración con la UE si continúan los comentarios sobre el empleo de la violencia que ejerce el país contra los manifestantes.