realizado durante tres jornadas
Cuando uno observa la armónica disposición con que se coloca el cuerpo del arquero un segundo antes de soltar la flecha y, con ella, la carga intangible de su inteligencia y destreza, se diría que el arco, compañero del hombre en los últimos 35.000 años – período del nostrático según los estudios lingüísticos del genial Cuny – forma parte de la anatomía humana, como un símbolo acabado de la imagen humana, y que incluso la completa y embellece.