crítica de cine
El director británico David Slade, realizador de la tercera de las entregas de la famosa saga de vampiros para adolescentes, Crepúsculo, ha conseguido con Eclipse algo que parecía altamente improbable: oscurecer la trama, dotándola de un poco más de acción e incluso incluir cierta dosis de tensión sexual para convertir en mínimamente creíble el triangulo amoroso entre la adolescente Bella, el romántico vampiro y el cachas hombre lobo, que ha causado auténtico furor entre el público más joven.