Joaquín Vila

Joaquín Vila

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

director@elimparcial.es

Todos los artículos de Joaquín Vila

PORTADA » opinión

por libre

El turno de Esperanza Aguirre

03-10-2010

imprima esta noticia ENVIAR O COMPARTIR ENLACE

Se acabó el tostón de Trinidad Jiménez y Tomás Gómez acaparando todos los flashes y llenando todos los periódicos de frases hechas y lugares comunes. Zapatero ha vuelto a enredarse donde nadie le llamaba y ha salido trasquilado, tocado y, hasta, humillado con la victoria de su rival, el hombre que le plantó cara. Los militantes madrileños han votado contra un Zapatero en declive y con una credibilidad mínima y, lo que es peor para esos socialistas, con el riesgo más que evidente de perder el Gobierno : el PSOE se desploma en todas las encuestas. La de este domingo, de El País, el PP ganaría con 14, 5 puntos de diferencia.

Tomás Gómez, un político que empezó su carrera política como alcalde de Parla y que luego hizo el ridículo tanto en las urnas como en el Parlamento de Madrid ante Esperanza Aguirre, ha sido capaz de derrotar al todopoderoso presidente. En La Moncloa se enfrentó a él y desobedeció las consignas. Ha sido valiente en este mundo político en el que todo lo decide el que manda. Pero ese enfrentamiento, y la derrota posterior, es el síntoma del declive del poder del todopoderoso.

La reforma laboral ha podido suponer el último error de bulto y, a pesar del pasteleo con los sindicatos, la izquierda sabe que ha incumplido buena parte de su programa político, de sus promesas electorales. En esta legislatura, la anterior es mejor olvidarla, Zapatero se ha dedicado en exclusiva a terminar de arruinar a España. Y eso no lo perdonan ni los más acérrimos militantes, sobre todo los muchos que están en el paro. Y, a pesar de la propaganda socialista con todas sus terminales en ebullición, medio mundo y toda España saben que el primer y casi único responsable de esa ruina, después de saquear las arcas de Estado, se llama Zapatero. Porque una cosa es la crisis económica mundial y, otra, la crisis española.
El tostón de las primarias quizás haya dejado de lado el papelón del presidente del Gobierno. Pero el tostón se acabó y Zapatero ahora vuelve a encontrarse con la cruda realidad de sentirse impotente ante la crisis y de empezar a pensar en que empieza a perder el poder hasta dentro de su partido. Lo impensable para él hasta hace nada.

Ahora le toca el turno a Esperanza Aguirre que con, toda probabilidad, derrotará al corajudo pero, quizás, algo gris candidato socialista. Es verdad que para mantener el Gobierno necesita mayoría absoluta, pues el PSOE se aliaría con cualquiera con tal de recuperar el poder en Madrid, perdido para ellos hace tanto tiempo. Sin duda, Trinidad Jiménez hubiera sido mejor candidata que Tomás Gómez y la batalla con Esperanza Aguirre hubiera tenido más emoción y más sustancia. Pero también en esto, Zapatero es el responsable. Por prepotente, por querer imponer a su candidata. Esta vez el rapapolvo se lo han dado desde la izquierda.

Ahora le toca el turno, los flashes y los titulares a Esperanza Aguirre, harta de ver a Trinidad Jiménez y Tomás Gómez en todas partes. Lista como es, ya prepara su campaña para airear la buen a gestión que, a pesar de la crisis, ha realizado en esta legislatura y, quizás, para recordar que también ella pertenece a ese reducido grupo de políticos valientes. No hay que olvidar que, en su momento, se enfrentó a Rajoy, nunca tan todopoderoso como Zapatero, también es verdad.

Esperanza Aguirre ha sido en muchas ocasiones la oposición más dura para el Gobierno desde el PP. Ha dicho lo que en Génova, a menudo, estaba casi censurado. Parece difícil que pierda el poder en mayo. Pero la mayoría absoluta hay que ganarla. Y en eso está. Es su turno, la hora de enseñar sus cartas, cuando todos quieren ya olvidarse del tostón de las primarias del PSOE. Aunque Zapatero nunca las olvidará.



Para contactar con el autor: director@elimparcial.es




enlaces patrocinados