Confidencial
Rajoy y el españolismo
El líder del PP, Mariano Rajoy, se muestra habitualmente muy prudente en sus tomas de posición. Para algunos de sus partidarios, a veces demasiado prudente.
Durante el último debate sobre el estado de la Nación, Rajoy se marcó una única línea argumental, la crisis económica y el desgobierno de Zapatero. Y no salió al paso del asunto que vertebró la sesión parlamentaria, como fue el Estatuto de Cataluña, la reivindicación nacionalista y la entregada posición del líder socialista sobre la “identidad” catalana y su voluntad de superar vía leyes la sentencia del Tribunal Constitucional.
Sin embargo, pasado ese momento, Rajoy se ha presentado (aprovechando uno de los múltiples cursos universitarios veraniegos, en este caso el de la Complutense en El Escorial) con un discurso especialmente firme, en defensa de la conciencia nacional española, del “sentimiento nacional” y del “proyecto común”.
A Rajoy, líder del PP, se le presupone esta posición. Pero, en ocasiones, no la verbaliza, y ello se atribuye a un deseo de no romper puentes con los nacionalistas catalanes, por si algún día son necesarios para su Gobierno. Pero, una cosa es mantener un discurso no rupturista con otras formaciones políticas, y otra no decir lo que se piensa a los electores.
Si los nacionalistas apoyan algún día a Rajoy será por interés, no porque piensen que el dirigente del PP se vaya a convertir al catalanismo identitario, como, al parecer, intenta demostrar Zapatero antes de las elecciones catalanas. Pero los votantes catalanes saben lo que piensa Rajoy, y no va a sacar un solo voto acercándose al nacionalismo, según muchos analistas. Y puede perder muchos, en Cataluña y en el resto de España (por ejemplo, a manos de Rosa Díez) si se muestra apático en su discurso nacional. Sólo hay que recordar que cuando Piqué dirigió el PP catalán, y mantuvo una posición templada o amistosa con el nacionalismo, no tuvo ninguna rentabilidad electoral, aunque él, personalmente, fuera admitido mejor que Rajoy por la oligarquía catalana.
Réditos electorales aparte, Rajoy ha dicho lo que pensaba sobre España. No lo ha hecho como lo hubiera hecho Aznar, pero sí con la suficiente claridad como para que se sepa cuál es su apuesta de Estado, cuáles son los límites para las Autonomías y cómo hay que recuperar los consensos nacionales antes de que la Constitución se deshilache. Todo ello, mientras los socialistas están popularizando la vieja reivindicación nacionalista de España como “nación de naciones”. Algo está cambiando, por tanto, en la estrategia de Rajoy sobre el virus identitario que parece haber enfermado a los nacionalistas catalanes y al propio PSOE de Zapatero, Montilla, Carmen Chacón... y Felipe González.




