Riesgo nuclear en Irán
martes 10 de enero de 2012, 00:37h
La carrera nuclear iraní sigue imparable. Esto no tendría nada de particular si dicha carrera tuviera fines “humanitarios y científicos”, como sostienen las autoridades de Teherán. Pero la realidad es bien otra. De hecho, el Organismo Internacional de la Energía Atómica, dependiente de Naciones Unidas, confirmaba ayer lunes que Irán ha comenzado a enriquecer uranio en la planta de Fordow, cerca de la ciudad de Qom. Lo grave en este caso no es sólo la capacidad nuclear iraní, sino sus motivaciones.
El belicismo de Ahmadineyad no es nuevo. Desde que llegó al poder, ha puesto todo su empeño en dos objetivos fundamentales: laminar a la oposición y tensar la cuerda al máximo con Occidente, teniendo a Israel en su punto de mira. Sabe que cuenta con el respaldo casi unánime de China y Rusia; y sabe igualmente que la política norteamericana de acercamiento al Islam impedirá a Obama ser todo lo contundente que debiera. Y además, cree que, si consigue provocar un enfrentamiento con Occidente e Israel, desviará la atención –la animadversión- de los países árabes, que, en su mayoría, le son muy contarios. Así las cosas, Irán sigue adelante con su intención de contar con armamento nuclear operativo en breve. Si no se le pone coto, en un plazo de tiempo menor de lo que algunos piensan las consecuencias podrían ser gravísimas.
Durante la primera guerra del Golfo, Israel fue atacado por misiles SCUD iraquíes, pero no respondió. Esta vez sería diferente. Y ello originaría una convulsión global de consecuencias catastróficas. De ahí que corresponda a Rusia atemperar las ínfulas nucleares de su aliado, si no quiere verse ella también perjudicada. No se trata ya de alianzas entre bloques, sino de sentido común; justo el que parece faltarle a Ahmadineyad.