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¿Y si en Madrid, o en España, gobernaran IU y Podemos?



Nadie discute que el PP ha cometido un buen puñado de errores y el mayor, la prepotencia y el desdén. Los consejos de Arriola de la política del avestruz han resultado un fiasco. Si el PP, pese a la maldita herencia de Zapatero, hubiera cumplido su programa, en especial en cuanto a los impuestos, su imagen no se habría deteriorado tanto. El otro error de bulto, la pésima estrategia de comunicación con la opinión pública y, por ende, con los medios periodísticos, fruto de esa soberbia de los dirigentes del partido.

Aun así, y pese a quien pese, el PP ha ganado en España las elecciones europeas. Es verdad, que se ha dejado en el zurrón dos millones y medio de votos, pero ha ganado y, de paso, su victoria ha provocado un seísmo en el PSOE, su máximo rival. En Francia como en el Reino Unido, el partido en el poder, socialista y conservador, han quedado en tercera posición y en esos países los ganadores han sido la extrema derecha y los euroescépticos. ¿Qué hubiera pasado en España si el PP queda en tercer lugar y ganan las elecciones los procastristas y populistas de Podemos? ¿Qué habrían dicho de Rajoy? ¿Dónde estaría ahora el presidente del Gobierno?

Por suerte, en España no existe la extrema derecha como partido político y la extrema izquierda, pese al éxito de Podemos y el subidón de los comunistas, no ha superado ni al PP ni al PSOE, a los que por mucho que se pueda criticar, son los que mantienen la estabilidad democrática en España. Con sus defectos, con su partitocracia a cuestas, con su empecinamiento en controlarlo todo, en especial el Poder Judicial, con sus corruptelas… El revolcón que han sufrido populares y socialistas debería servir para que rectificaran sus errores. Y llegar a un acuerdo para reformar la Constitución, tendría que ser la primera medida a tomar. Una nueva Carta Magna más acorde con los tiempos, con las nuevas generaciones. Y esa unión entre los dos grandes se convertiría en un gran impulso para España y para ellos mismos.

Pero la irrupción del populismo radical ha roto todas las previsiones y todos los planes. Aun más; los comunistas de IU pretenden sellar una alianza con Podemos y Equo para gobernar Madrid y, llegado el caso, España. Si, por ejemplo, se trasladan los resultados electorales a las próximas elecciones municipales, el PP obtendría 23 concejales; el PSOE, 13; IU, Podemos y UPyD, 7, y Equo, 2. Con este reparto de ediles, la alianza entre IU, Podemos y EQUO se convertiría en la segunda fuerza política superando al PSOE. Y, según están las cosas, los socialistas podrían unirse a ellos con tal de gobernar el Ayuntamiento de Madrid, una de las más preciadas perlas políticas.

En cuanto al Gobierno de España, a la coalición entre comunistas, radicales y socialistas le costaría poco llegar a acuerdos con los secesionistas catalanes y vascos y así hacerse con el control del Congreso de los Diputados. Porque, si el PP no gana ampliamente, rozando o logrando mayoría absoluta, estos partidos políticos podrían estar dispuestos a unirse y tomar el poder. La catástrofe estaría servida. España se convertiría en el mejor aliado occidental de Cuba o Venezuela, la Constitución sería papel mojado, las libertades se recortarían peligrosamente y Europa nos daría la espalda. El peligro acecha; sobre todo, si el PSOE elige a alguno de los populistas radicales que pretenden dirigir el partido. Al final, el PP echará de menos a Rubalcaba.