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La realidad se impone: la crisis económica mexicana persiste

Juan Federico Arriola
domingo 29 de agosto de 2010, 13:25h
Desde el punto de vista técnico-económico México ya no está en recesión, empieza a crecer la economía mexicana, pero no ha recuperado la caída de más del 6% que sufrió el año pasado.

La economía mexicana no puede estar bien, cuando depende casi en su totalidad de la economía de Estados Unidos. Esto explica el hecho de que México fue el primer país afectado económicamente en 2002 después de los atentados terroristas de septiembre de 2001 y también después de la crisis derivada de 2008 en Nueva York por los especuladores y en Washington por la pésima política económica de guerra de Bush, cuando su antecesor, Clinton dejó en condiciones sanas la economía estadounidense.

Los tecnócratas mexicanos que fueron presidentes de México, en particular Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, ambos economistas, con estudios de posgrado en el extranjero, no fueron estadistas y tampoco dejaron bien la economía en comparación con sus antecesores juristas.

El gobierno de Fox (2000-2006) no aprovechó el boom petrolero derivado de la infame guerra de Estados Unidos y Gran Bretaña contra el pueblo de Iraq -que está destruido en todos los sentidos- y no dejó sanas las finanzas públicas, porque la deuda externa no disminuyó en términos reales.

Por otra parte, el gobierno actual presidido por Felipe Calderón no ha propiciado un progreso material. Su apuesta -y eso se ve en el presupuesto de egresos de la federación de los últimos dos años- es dar más recursos económicos a la seguridad pública que a la educación y a la infraestructura. Se niega el desempleo con cifras maquilladas, porque se alude a un número determinado de plazas nuevas y no se dice sobre los empleos perdidos durante el sexenio. Sólo en la industria de la aviación, el gobierno ha sido incapaz de salvar a una aerolínea nacional importante: Aviacsa y otra más vive hoy una crisis severa: Mexicana que tiene vuelos en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, casi todo México y Europa. Pero Calderón se mantiene firme en sostener a su secretario de comunicaciones y transportes, Juan Molinar que estuvo en España hace pocos meses sólo para ir a hablar mal de Brasil y su gobierno, y que no es apto para una tarea tan
delicada.


Ahora bien, ¿qué dice la oposición? Fundamentalmente hay dos oposiciones la gobierno. La izquierda sabe gastar dinero en el gobierno pero le falta imaginación y talento para generarlo. El populista y resentido Andrés Manuel López Obrador ex candidato presidencial en 2006, ex alcalde de la Ciudad de México, supuesto y sedicente "presidente legítimo de México" y nuevamente aspirante a la presidencia del país en los comicios de 2012, cree tener la fórmula mágica: ahorrar, bajar el sueldo a los servidores públicos, desde el presidente de la república hasta los mandos medios, incluyendo además a legisladores y jueces. Si bien es cierto, algunos sueldos y prestaciones son desmedidos y no corresponden con los resultados que espera el pueblo de México, no es suficiente ahorrar, hay que producir y en eso el Partido de la Revolución Democrática y partidos afines, así como el propio López Obrador no tienen mucha idea. A la izquierda mexicana le encanta endeudar al pueblo de México so pretexto de mayor gasto social en la actualidad.

En cuanto al Partido Revolucionario Institucional, que dominó más de 70 años, tampoco tiene propuestas interesantes para mejorar la economía mexicana. Varios de los responsables de las crisis recurrentes económicas mexicanas que van desde 1976 aún viven y comen del presupuesto oficial. Los priistas en su obsesión por volver a la presidencia de México, no se ponen de acuerdo entre sí y no hay economistas de primer orden en ese partido que den credibilidad a sus proyectos.

Como ciudadano no aprecio propuestas realistas y justas para que la economía mexicana dependa menos de Estados Unidos, disminuya la deuda externa, mejore la productividad y propicie más empleos formales para disminuir también la pobreza que alcanza a la mitad de la población, que proteja al consumidor de prácticas monopólicas, que haga una reforma tributaria que permita depender mucho menos de la exportación del petróleo y que sea más transparente el gasto público. Todavía hay resistencia burocrática para combatir la corrupción, uno de los males más graves que aquejan a México, sin duda, lamentablemente. Por eso, me duele México.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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