Urgen cambios por favor
miércoles 25 de febrero de 2009, 23:35h
Llevamos semanas con el alma en vilo y este año pinta tan mal porque las pugnas políticas están que arden, por otro lado la moda de las grandes estafas que casualmente se originan todas en Estados Unidos de Norteamérica, la banca en problemas, el narcotráfico hasta las narices, en México la situación se agrava por la imprudencia, la impericia, la estulticia de algunos secretarios del gabinete del Presidente Felipe Calderón que ufanos declaran, hasta en la Embajada en París, estupideces, si concursaran la secretaria de Relaciones Exteriores que opina que en solamente tres entidades hay narcotráfico y violencia, porque a lo mejor no se ha enterado que son ya más de 7,000 muertos en el territorio Nacional por enfrentamientos entre sicarios y autoridades en lo que va del sexenio. Da pena ajena, por otro lado la declaracionitis de otro, el de Turismo que habiendo sido vocero de la Presidencia en el sexenio anterior ahora culpa a los medios, (quizá porque publican la verdad) de la situación catastrófica que estamos viviendo, repito si hubiera un concurso quedarían empatados.
Y “el affaire” en el que se ve involucrado otro secretario, los chismes, los rumores crecen cada día, mientras el Presidente o se enfada o muestra un optimismo verdaderamente inaudito.
Lo más patético de este show es comprobar lo vulgar, lo corriente, la pobreza del lenguaje de los que desprecian a los “nacos”, a los pobres que estudian en escuelas públicas que seguramente tienen un léxico escaso que se concreta a no más de noventa y cinco palabras según la UNESCO pero que no presumen de ser pijos o niños bien ni burgueses por qué uno se pregunta de que les sirve a dos secretarios de “Estado”, - pobre Estado con estos secretarios -, de quienes fueron reproducidas en un diario muy importante en el que desde su fundación hasta el 1976, luego de un bache de años difíciles vuelve a recuperar su importancia, en la que se reproducen conversaciones que muestran por lo pronto una corriente apabullante que ni en las cárceles, ni en los cuarteles se repite tanto. Cabe preguntar de qué les sirvió estudiar en dos de las mejores instituciones educativas del país de donde han egresado jurisconsultos o economistas que le han dado lustre a este país, este par de señores se expresan con una evidentísima pobreza mental y de cultura. Con razón tenemos el último lugar en educación y el primero en corrupción.
A lo mejor necesitan de un buen siquiatra para curarlos de sus complejos aunque es de dudarse porque ni Freud, ni Fromm, Jacques Lacan, podrían quitarles los traumas evidentes por desgracia en momentos tan difíciles como los que se atraviesan en que sería deseable hubiera un gabinete de gente seria, preparada, honesta, que domine su tema y que enfrente con dignidad los problemas tan reales que requieren urgente solución.
No es tapando el sol con un dedo, ni con excesivos optimismos por aferrarse al “hueso”, al cargo, al puesto de trabajo para los que los nombraron, mientras el dólar, llego ayer a los 15 pesos.
Por fortuna los economistas si tienen experiencia para dar la cara y profesionalmente están capacitados para tratar de capear el temporal. Aunque no sean miembros del Partido en el poder.
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Periodista y analista política
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