La estelada tapa los ojos de la sociedad catalana. Es la imagen de portada y espíritu de Los muros de Cataluña, del periodista Javier Montilla. "A veces desde Madrid no sois conscientes, pero cuando tienes todos los medios de comunicación a tu servicio repitiendo a diario el 'España nos roba', cierta población es imposible de manipular, pero la gran mayoría se lo traga. Es importante que el Estado español nos ampare a los que estamos dando la batalla contra el nacionalismo". El libro, que se define "polémico y disidente", está prologado por Alejo Vidal-Quadras, político que, a juicio del autor, simboliza aquello que debiera perseguir el grueso de los demócratas.
No es casual la elección de Alejo Vidal-Quadras para el prólogo, a tenor de lo que más adelante cuenta de él en el libro.No, no es casual. Representa toda una institución en esa Cataluña que se rebela contra el pensamiento único nacionalista.
Vidal-Quadras culpa a PP y a PSOE del actual estado de las cosas. Él es parte del primero, pero, ¿en qué posición?Él es uno de los defenestrados del PP en Cataluña. En el famoso pacto del Majestic, Aznar, a cambio del apoyo de Pujol, tenía que tener la cabeza de Vidal-Quadras, es el precio que pagó. Desde el ostracismo de Bruselas sigue combatiendo y teniendo esa posición crítica. Su voz es autorizada y a tener muy en cuenta.
¿Por qué, en el fondo, ninguno de los partidos de Gobierno ha metido mano al nacionalismo, pese a que este fin forme parte de la seña de identidad de alguno de ellos?Lo que está pasando en Cataluña no es responsabilidad única de los nacionalistas. Al nacionalismo lo conocemos, sabemos cómo funciona y me duele como español que el Gobierno de mi nación no plante cara y negocie. El último capítulo es el límite de déficit, parece que le van a dar un trato especial a Cataluña. Si alguien se cree que al nacionalismo sólo se le detiene con dinero es que no ha entendido nada en estos últimos 33 años. Esto empezó en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Desde la Generalitat, que por entonces estaba gobernada por Jordi Pujol, se pusieron todos los mecanismos para politizar unos Juegos que pagamos todos los españoles, y donde hubo una campaña de agitación con pancartas por las calles de Barcelona y en todos los relevos de la antorcha. Esto no es nada nuevo, lleva gestándose muchos años. Ahora han utilizado una crisis económica brutal y la mentira del "España nos roba" para convencer a muchísima gente que emocionalmente jamás hubiera querido la independencia. Como la mentira no sólo se sostiene desde el punto de vista económico como desde el punto de vista intelectual, lo repiten hasta la saciedad.
¿Lo van a conseguir?Mucha gente se ha convencido de que esto es posible. Pero esto no es algo que se logre de la noche a la mañana. Han convertido las escuelas en verdaderos centros para educar a las nuevas generaciones en el odio a los españoles y el amor a Cataluña. Tienen a todos los medios de comunicación a su servicio. Los que no son públicos son concertados. Se lo creen y van hacia adelante.
¿Cree que van en serio?Absolutamente. Espero que, si realmente se atreven a hacerlo, el Gobierno central nos ampare y que se aplique el Estado de Derecho y esté a la altura de lo que muchos esperamos de él. El problema es que ya muchísima gente da a Cataluña por perdida.
Se entiende que usted respeta la opción nacionalista, pero no estas formas.Respeto que haya personas que piensen distinto que yo. Yo lo que deseo es vivir en una democracia. Este libro, por ejemplo, se ha censurado en Cataluña en todos los medios. Deseo también poder acudir a tertulias en las mismas condiciones que un separatista. A pesar del silencio y de todo el boicot, este libro es el séptimo más vendido en Cataluña en no ficción, lo cual dice mucho de la situación que vivimos. Quiero un lugar en el que todas las opiniones tengan cabida, no el pensamiento único por el que el buen catalán está a favor del separatismo y el malo, el que defiende la Constitución y que no concibe Cataluña sin el resto de España. Y se está implantando ese pensamiento peligroso de llevar las emociones por un único camino. En Cataluña no existe libertad y hay miedo de expresar las ideas, hay gente que todavía esconde a quién vota, que no dice lo que piensa en la calle por temor a represalias. Yo he recibido amenazas de muerte por este libro.
Dice que es el momento de la unidad y la acción de los demócratas, pero los demócratas han estado al frente todos estos años en los poderes. ¿A cuáles, entonces, se refiere? ¿En quién o en qué confía?Ha llegado el momento de dar la batalla definitiva, pero siento mucha decepción del Gobierno de mi país. Llevamos 33 años sin que el castellano pueda ser lengua vehicular en las escuelas. Ha salido la ley Wert, pero no es suficiente y llega tarde. Cuando has permitido que el nacionalismo campe a sus anchas tantos años, darle la vuelta es muy complicado. Considero que Ciudadanos está haciendo un gran papel, con un mensaje sin complejos y de regeneración política, cosa que me decepciona mucho porque si el PP y el PSOE hubieran hecho su trabajo, Ciudadanos no tendría razón para existir. Si existe es porque PP y PSOE en Cataluña no han plantado batalla al nacionalismo.
¿Cómo está Cataluña más allá de esta cuestión?Tiene más de 900.000 desempleados, el 30 por ciento de la deuda de las comunidades autónomas, con un 20 por ciento de pobreza y es generadora de corrupción en España. Y todo eso algunos pretenden taparlo con una enorme bandera. La sociedad catalana está ciega, es acrítica, sabe mirar al exterior pero es incapaz de autoanalizarse. Pero gracias a que hay medios libres se puede seguir denunciando. Todos los últimos escándalos de la familia Pujol los ha despapado la prensa de Madrid, no hay ningún medio aquí, porque todos dependen del poder, que haya destapado un solo caso de corrupción. Cataluña es la primera democracia en la que toda la prensa, a raíz del fallo del Constitucional sobre el Estatut, hizo un editorial único. Eso es Cataluña y eso es lo que algunos quieren tapar.
¿Tal es la gravedad de la opresión al disidente?Esta Cataluña es presa del pánico de manifestarse tal y como es. En mi caso concreto, Cataluña me ha declarado la muerte civil como persona, como periodista y como ciudadano. Ya no puedo tener una vida plena en la tierra que quiero. Y hay personas despedidas o acosadas por la sencilla manía de querer ser un catalán en España y un español en Europa. Es muy triste porque saben que no hace falta que te peguen un tiro en la nuca, con que te declaren la muerte civil como ciudadano ya es suficiente para tapar muchas bocas.
-Los muros de Cataluña-Anaya Multimedia
-Javier Montilla
-200 páginas
-14,50 euros