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en Montevideo

Los noventa de Fernando Díaz-Plaja


El embajador de España, Fernando Valderrama, el cónsul general, López-Aguilar, Fernando Díaz-Plaja, y Haydée, su esposa

En los salones de la Embajada de España en Montevideo (Uruguay) su titular, el embajador Fernando Valderrama, ofreció el día 24, jueves, una recepción en honor del escritor Fernando Díaz-Plaja que ese día cumplía noventa años. Junto al cónsul general y demás diplomáticos, el prolífico y admirado autor, residente en la vecina ciudad de Punta del Este, fue recibiendo con tal motivo el abrazo y las muestras de afecto de representantes de la colectividad española en el país.

Juan María López-Aguilar. Montevideo

06-05-2008

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Los embajadores de Colombia y México, diversos estamentos culturales de Uruguay y Argentina, escritores, periodistas y, sobre todo, amigos, muchos amigos y entusiastas de su obra a los que Fernando y Haydée, su mujer, cuidan desde que, alejados de España, se vinieron a vivir a Uruguay.

En plena forma, elegante como un “lord” inglés, agudo y mordaz en su casticismo e ingenio, ocurrente en diversos momentos como homenajeado, Fernando Díaz-Plaja dio muestras de que a los noventa sigue dispuesto a mantener intacta su capacidad de trabajo y programas de conferenciante y ensayista. A las 127 obras ya publicadas se añadirá en próximos meses otra publicación, “Maremagnum”.

Fernando y Haydée transmitían vitalidad, energía y brío. Tuvieron, a lo largo de la recepción, tiempo y ocasión para entrevistas, diálogo con la televisión y “apartes” en los que apurar un rioja y algún canapé.


Díaz-Plaja con el grupo de intelectuales argentinos y uruguayos: Javier Ricca, Marcello Stefanel, Rodolfo Rabanal, Santiago Malabia, Angelina Parodi, Gustavo Bossert y Alejandro Paz

Mirar al pasado con ironía
En palabras breves pero sinceras, el embajador Valderrama felicitó al escritor y confirmó a los presentes que el Gobierno español le ha concedido la Encomienda con placa de la Orden de Alfonso X el Sabio y que para él, como Jefe de Misión, era una satisfacción testimoniar el apoyo de los Ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores.

Mesándose el cabello, igual que lo hubiera hecho en gesto muy personal a los treinta años, contestó Fernando con voz firme y emocionada para dar las gracias a quienes asistíamos al acto, a los residentes en Uruguay, y a quienes se desplazaban desde Buenos Aires en día tan señalado. Lectores de su obra, alumnos y miembros de una brillante tertulia que él convoca y anima en el verano de Punta del Este.

No quiso reconocerse viejo sino "maduro", y miraba atrás con ironía y agradecimiento por la intensa vida que ha tenido la suerte de llevar con mucho trabajo y mucha ilusión. Reconoció que a esta edad hay que aliarse con los nietos, “puentear” a los hijos pero, sobre todo evitar compartir techo con ellos. Y en cuanto a las herencias: “¡Amigos! mejor 'post-mortem' que en vida”.

Siempre en tono irónico y socarrón terminaba su respuesta y agradecimientos recordándonos la anécdota que tenía como protagonista al poeta y periodista alemán Heinrich Heine. Tras una intensa vida como judío practicante, se convirtió al cristianismo, merced entre otras razones a la intensa labor de un viejo cura párroco de la localidad. Ya convertido, el activo sacerdote le pedía insistentemente que hiciera una declaración contundente, una crítica y manifestación pública contra Satanás a lo que Heine respondía: “Mire Padre, a estas alturas no me conviene nada crearme enemigos...".



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