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santiago abascal

"Es mejor un nacionalismo sin careta que un nacionalismo emboscado"

jueves 24 de enero de 2008, 21:39h
¿Hablar de España ya no se lleva?
Creo que hablar de España si se lleva ahora, pero durante muchos años no se ha llevado, sobre todo porque ha habido un divorcio de la izquierda con la idea de España, probablemente por algunas razones de índole ideológicas y, la derecha por razones históricas que ha estado acomplejada. Hay que terminar con los dos clichés, porque es algo necesario como en cualquier país democrático. Por lo tanto, no hay que tener complejos al propio país.

¿Qué hace esta fundación para defender España?
La fundación se planteó unos objetivos titánicos que tenían que ver de forma general con el patriotismo de una manera cívica. Y en el marco de esa intención se ha tratado de llevar iniciativas legales a los tribunales con alguna persona, como por ejemplo cuando el actor Pepe Rubianes ha realizado declaraciones en las que ultrajaba España. Hemos tratado de presentar proyectos sobre la reforma constitucional de forma detallada. Una revisión del estado para fortalecerlo, para hacer que la democracia española vuelva a estar en el estado español, porque la Constitución ha sido dañada por la vía de los hechos sin que el conjunto de los españoles lo decidamos.

Eso que dice usted es muy fuerte.
Sí, es que es lo que ha ocurrido con el Estatuto de Cataluña es una reforma de facto de la Constitución española. Tendrá que posicionarse el Tribunal Constitucional y ojala lo hubiera hace mucho tiempo…

Y, si el PSOE ganara las elecciones y la balanza en el TC fuera favorable para ellos, ¿qué pasaría?
Pues, tendremos un problema como nación y habrá que abrir una reflexión porque si el TC decide que la Constitución la puede modificar un porcentaje mínimo de las élites de Cataluña porque las élites separatistas de Cataluña así lo han decidido con un Gobierno débil en España, el TC probablemente estará demostrando que está pendiente de cuál es la realidad política del país, de quien manda, pero no del respeto a la Constitución española.

¿Usted cree que el español medio está pendiente de la reforma de la Constitución, que la entiende?
En general, este tipo de reformas no están en la calle, no están en el debate. A la gente le preocupan cosas más normales, del día a día. A la gente que tiene unas pocas acciones le preocupa qué es lo que está pasando en la Bolsa. Y a casi todos los españoles que tiene una hipoteca, también le preocupa la economía, pero a muchos españoles también les preocupa España, no saben quizá articular cuales son las reformas necesarias, pero desde luego lo que no les interesa ningún español, excepto a los que se quieren desembarcar del proyecto de España, son las reformas de estatutarias que se han llevado adelante en esta legislatura. En cambio, y nosotros lo hemos comprobado desde la Fundación, cuando a los españoles se les pregunta si creen que hay que reformar la Constitución para que las minorías nacionalistas no puedan condicionar la gobernabilidad del país, un porcentaje del 70 por ciento dice que sí. Cuando se les pregunta si son partidarios de la recuperación de la competencia en materia de Educación, un porcentaje similar dice que sí. Cuando se plantea si es necesario un gran pacto entre el PSOE y el PP si no existieran mayorías determinantes tras las próximas elecciones, un porcentaje de más del 60 por ciento dice que sí. Por lo tanto, probablemente no es de lo que están debatiendo todos los españoles en las esquinas, pero existe una preocupación.

Todos los partidos plantean, cuando llegan las elecciones la reforma de la Constitución. ¿Cree que si el PSOE hubiera ganado los comicios generales por mayoría, lo habría llevado a cabo?
Bueno, es que el PSOE sí ha tocado la Constitución. No ha tocado la letra, pero le ha hecho un daño horrible, porque en realidad lo que ha hecho es promover una reforma constitucional subrepticia, que ha sido el Estatuto de Cataluña. Lo que no ha hecho es cumplir con el programa de reforma constitucional que prometió, aunque se trataba de una reformita: una cierta reforma en el Senado, la sucesión de la Corona, una mención a la UE, que son de cierto interés, pero que sinceramente, no quitan el sueño a ningún español, no son esenciales. En cambio, las reformas que yo creo que son necesarias son de mucho más calado.

A saber.
Por ejemplo, la abolición, el fin de la distinción absurda entre nacionalidades y regiones en el artículo dos. No es normal. Aquello lo fue entonces. Quienes redactaron la Constitución pensaron que era necesario para alcanzar un gran consenso integrando así a los nacionalismos. Pero no fue posible, ¿para qué ha servido? Ha servido para que hoy se puedan llamar nación en los distintos estatutos… En realidad era una palabra mal traída, que algunas personas conocedoras de la Lengua española ya lo advertían. Es el caso de Julián Marías que era senador constituyente, y dijo que el artículo 2 sería un semillero de problemas. Yo creo que fue muy profético, que tuvo razón. Hoy podemos ver que eso ha tenido consecuencia para las libertades de los españoles. Cómo algunos cabalgando sobre ese reconocimiento de las nacionalidades en el artículo 2 han exigido ser nación a través de los estatutos, y como esos estatutos han servido de catálogo de derechos diferentes en función de donde nacemos los españoles. Esta reforma camuflada tiene implicaciones reales, no son solamente palabras. Las palabras cuando se ponen en las leyes tienen consecuencias. Las palabras cuando se ponen en las leyes tienen consecuencias, si no, no habría tantos problemas para ponerlas.

Los socialistas argumentan que el Estatuto de Cataluña no ha roto España.
Eso es reduccionista, porque evidentemente, el territorio español sigue siendo el mismo. España, desde una perspectiva territorial sigue estando unida. Los que creemos en la nación española y defendemos la unidad de España no tiene nada que ver con el aspecto territorial. Defendemos algo más profundo, la unidad social entre todos los españoles, la igualdad de los españoles, que exista la misma libertad en todo el país, que exista la libertad de rotular en castellano en cualquier punto de España, que no necesites protección por expresarte con libertad.

Usted ha hecho alusión a la reforma del artículo 2, pero hay otras reformas en el ideario de su fundación y de quienes le acompañan en esta tarea.
En efecto, queremos no solo la delimitación de competencias, si no la recuperación de algunas competencias como la educativa; otras relacionadas con el Urbanismo, la Protección Civil y el Medio Ambiente. Planteamos, entre otras cosas, que los miembros del Tribunal Constitucional sean elegidos de forma vitalicia para que no tengan que estar mirando de reojo al poder político que los ha nombrado; mecanismos para garantizar la independencia del poder judicial, un retoque del sistema electoral, planteando que en el Congreso de los Diputados, además del modo en el que se eligen a los diputados, haya una lista de circunscripción electoral única para todo el territorio nacional, en el que haya ciertas exigencias para corregir la sobreprotección nacionalista. Queremos una clara representación de la nación… Hasta ahora hemos visto en las distintas legislaturas, que han sido las minorías anti españolas las que han condicionado el gobierno de la nación de los españoles, y eso no lo podemos aceptar porque somos demócratas.

¿Cree que ese escenario de reformas se dará?
Tengo clara convicción de que Mariano Rajoy va a acometer una reforma profunda cuando gane las elecciones, y no para cargarse la Constitución si no para fortalecer los principios de la Constitución del 78. Para eso necesario un nuevo consenso con la izquierda, con una izquierda sin Zapatero. Porque no nos chupamos el dedo, lo primero que tiene que pasar para un escenario posible es con Zapatero fuera. Zapatero tiene que ser desalojado de La Moncloa, pero no sólo de La Moncloa, hay que sacar a Zapatero de Ferraz para salvar al PSOE. Hay que ayudar al socialismo español para que recuperar el PSOE para España. Cuando se produzca el recambio tiene que producirse.

Imagine por un momento que esa reforma se produce, ¿cómo pueden reaccionar los nacionalistas?
Nada. ¿Qué pasó cuando se planteó la ilegalización de Batasuna y nos decían que el País Vasco iba a arder? Nada. Y, ¿el encarcelamiento de Otegui? Nada; y, ¿todos los miembros de ETA que se han detenido en estos meses? Pues nada, no ha pasado nada. ¿Qué va a pasar cuando a los nacionalistas se le dé el mensaje claro de que se les acabó lo que se les daba?, como dice Vidal Quadras, “se les acabó el recreo, adiós señor Mas, adiós señor Ibarreche, a trabajar”… Es que no tienen nada que hacer. Y además, los nacionalistas van a perder poder y van a ser abandonados por su propio electorado… Mire, el respaldo de los nacionalistas, en cierto modo tiene que ver con un sentimiento de identidad nacional vasco, catalán, pero minoritario, con una pretensión de separarse. Pero gran parte del apoyo que los nacionalistas tienen no tiene que ver con que los vascos o los catalanes no se sientan españoles, tiene que ver con que ellos han percibido que ellos son el poder, porque les hemos dejado, se les ha tolerado todo, no les ha podido tocar la Justicia, porque no han querido colaborar en la derrota del terrorismo, han sido desleales, y eso les ha salido gratis. ¿Qué podemos esperar de los ciudadanos vascos y catalanes cuando han visto ese comportamiento en sus políticos y no ha habido respuesta desde las instituciones? Pues se sienten desasistidos y al final votan al poder nacionalista.

Que se haya ido Josu Jon Imaz, ¿será peor para el País Vasco?
No, creo que al margen de quien lidere al Partido Nacionalista Vasco, esta formación es un partido que aspira a independizarse de España. Si el señor Imaz resultaba más inteligente y más amable para conseguir esos objetivos que el señor Eguibar, Ibarreche o el señor Urkullu, sinceramente, los prefiero a ellos. Es mejor un nacionalismo sin careta que un nacionalismo emboscado.

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