“No olvidar la poesía de París” es una de las premisas clave del proyecto del equipo de Roland Castro que considera que la mejora urbanística de la ciudad pasa por una gran implicación de la sociedad. El habitante se transforma en constructor.
Para este grupo de profesionales del urbanismo, París está ligado a su belleza por lo que no sólo tiene que estar en el centro sino también en la llamada “banlieu”. En el Grand Paris de Castro deben de coexistir por ejemplo los “transportes poéticos” basado en el antiguo tranvia, los “rápidos” como el tren aéreo de Portzamparc y el fluvial.

Este proyecto se apoya en una morfología urbana con zonas verdes que ayuden al medio ambiente. Por último apuesta por crear una “simbólica extraordinaria” para que París no se sólo la ciudad más visitada del mundo gracias a la Torre Eiffel sino también a la construcción de nuevos edificios-monumentos propios del siglo XXI.
