Joaquín Vila
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
POR LIBRE
Cadena perpetua para el asesino de Mari Luz
Es conocida la alergia de la clase política española a debatir sobre la cadena perpetua. El código penal considera que la rehabilitación de los delincuentes es el objetivo principal de las penas, no el castigo, menos aún la defensa de la víctima. Hay que ayudar y mimar, incluso a los asesinos más crueles y depravados, para que se reincorporen cuanto antes a la sociedad.
Los expertos saben que hay criminales, sobre todos los sexuales y los terroristas, que rara vez se arrepienten de sus violaciones y asesinatos y que repiten sus fechorías en cuanto ponen un pié en la calle. Estamos hartos de ver a etarras empapados de sangre salir victoriosos de la cárcel a los pocos años de haber asesinado y hartos también de ver a violadores volver a sus siniestras andadas después de cumplir unas leves condenas.
Mientras tanto, los complejos de la clase política española paralizan cualquier iniciativa para tapar este agujero negro de nuestro ordenamiento jurídico y evitar, así, que el concepto de rehabilitación se aplique a esos delincuentes que con toda seguridad van a reincidir en sus monstruosos crímenes.
El caso de Mari Luz, la niña violada y asesinada hace un par de meses, ha provocado horror, escalofrío, indignación y rabia por la cadena de fallos judiciales que ha propiciado que un repugnante pederasta vuelva a cometer sus monstruosos crímenes. Es verdad que de haber cumplido su condena Santiago del Valle, el presunto asesino, Mari Luz estaría hoy saltando a la comba por las calles de Huelva. Pero también es verdad que, el pederasta incurable y criminal, en cuanto recupere la libertad, siempre demasiado pronto, buscará a otras niñas que sufrirán la tortura más cruel, la muerte más horrible.
Hay que depurar responsabilidades. Hay que sancionar con dureza al juez Rafael Tirado, si se demuestra su gravísimo error. Hay que denunciar la pasividad de la Fiscalía General en este caso y en otros muchos. Hay que instar al ministro de Justicia a que resuelva los atascos, los fallos, las incompetencias que permiten que una alimaña conocida y reconocida campe a sus anchas hasta atrapar a su indefensa víctima. Y hay que exigir al presidente del Gobierno y a toda la clase política española que se pongan de acuerdo en tapar cuanto antes ese boquete negro del código penal.
Porque la única manera de evitar que otro pederasta criminal viole y asesine a más niñas es encerrarle entre rejas de por vida. Y la única manera de evitar que otro terrorista ponga más bombas en cualquier esquina de España es atraparle y encarcelarle para siempre.
Cadena perpetua para el asesino de Mari Luz.




