autor de 60 discos
La Academia de la Música hace justicia con Joaquín Díaz
miércoles 02 de abril de 2008, 21:03h
Este jueves, Joaquín Díaz, compartirá este jueves honores junto a artistas como Luis Eduardo Aute, Andrés Calamaro, Miguel Bosé o Deluxe, candidatos a las distintas categorías de esta gala musical. Díaz, alma máter de la Fundación que lleva su nombre en Urueña (Valladolid), verá así agradecida su plena dedicación a la difusión y preservación del folclore castellano. Una mirada a lo local, a lo cercano, con la que trata de frenar el auge homogeneizante de la globalización, una tendencia, dice, que puede tener "graves consecuencias" sin factores que la equilibren.
En primer lugar, enhorabuena, y permítame el tópico: ¿Se siente profeta en su tierra?
-No sé si es una pedantería decir que me siento profeta en casi todas las tierras. Tal vez sea porque me gusta acercarme a todas las culturas con humildad y curiosidad, pero también porque no me gusta mucho predicar.
Este tipo de premios (A toda una vida) tienen un inevitable sabor a despedida, como si a usted no le quedaran cosas o ganas por hacer. ¿No es así, verdad?
-Espero que la vida y las fuerzas se confabulen para evitar que me jubile. Tengo demasiadas cosas pendientes y me daría mucha pena tener que dejarlas a medias. Dios mediante, como se decía antes, ahí estaremos.
Toda una vida investigando el folclore, la música, la tradición oral, de Castilla-León. ¿Le queda algo por abordar?
-Pues me queda por hacer muchísimo más de lo que he hecho. Eso es magnífico y me da una perspectiva real de la cuestión. La tradición es como un inmenso supermercado en el que, si faltase algo, quedaría incompleta la oferta y defraudados los clientes.
¿Cuál es el futuro del folclore, manifestación cultural que fija su mirada en la tradición, en el pasado…?
-Fija la mirada en el pasado, pero no para regodearse en él sino para extraer consecuencias y soluciones a problemas presentes con la experiencia de una evolución que nunca se ha detenido. Si los conocimientos tradicionales no hubieran seguido esa evolución no habrían llegado nunca hasta nosotros.
En la ceremonia de los premios anuales de la Academia de la Música actuarán grupos que recogen la herencia de la música popular, como Chambao o Luar Na Lubre. ¿Son ejemplos a seguir en la música contemporánea?
-Hay tantas vías posibles que nadie puede decir que haya dejado la tradición porque no tuviese soluciones aceptables. Todas son posibles y el acierto depende más de la calidad y de la originalidad en la propuesta que de una posible escasez de recursos.
Usted ha publicado casi 60 discos, muchos de ellos acompañados de libros, con títulos como “Canciones españolas en el sudoeste de los Estados Unidos" o “Rogativas y cantos para pedir agua”. ¿Cómo nace la curiosidad por cada tema?
-Porque tengo una chocolatera –como dice una amiga mía- que está en permanente ebullición. Me interesa todo, aunque cuando abordo un tema me paso años investigándolo. El de Estados Unidos me llevó 17 años y el CD sobre Francisco de Salinas casi 20.
¿Cuál fue la edad dorada de la música popular en Castilla-León, en España?
-Cuando la cultura estaba unida a la vida. Ahora probablemente esa vinculación es, en buena medida, artificial. Sin embargo, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Usted es experto en esa forma de literatura “rápida” que eran los pliegos de cordel, de gran éxito popular y de calidad literaria. Existía una avidez de cultura, que rompe con la imagen de pueblo analfabeto…
-Analfabeto no significa sin cultura, sino sin capacidad de lectura o escritura. Desde el Renacimiento se ha impuesto la creencia de que lo escrito es sinónimo de verdad y lo oral de fantasía. Es un error…
¿Había más inquietud por la cultura en el pasado?
-Evidentemente, porque la cultura, como decía antes, estaba integrada perfectamente en la existencia y la inquietud por los conocimientos y su aprendizaje iba de la mano de la vida y del crecimiento.
La Fundación que usted dirige y lleva su nombre lleva más de 20 años trabajando por la defensa del folclore regional. ¿Qué habría sucedido de no existir?
-Existiría otra similar. La sociedad es aparentemente pasiva para algunas cosas pero hace uso de sus prerrogativas cuando se plantean asuntos críticos. Ningún pueblo puede vivir sin historia.
¿En qué momento se encuentra la Fundación? ¿Con fuerzas para encarar décadas de proyectos?
-En lo que yo viva y esté al frente, desde luego. Estamos interesadísimos en denunciar la pérdida de la mentalidad –individual y social- que se está produciendo en todo el mundo sin sustituirla por algo mejor. La globalización es una tendencia de moda que puede tener graves consecuencias para la civilización en que vivimos si no va acompañada de factores que la equilibren.