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El adiós a un ídolo

Enrique Aguilar
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miércoles 06 de enero de 2010, 17:58h
Hace poco se apagó para siempre la voz inconfundible de Mercedes Sosa. Al igual que su imagen, quedará grabada en la memoria de varias generaciones de argentinos que no podemos sino reconocer a esta artista sin parangón su condición de ilustre embajadora de nuestra cultura.
 
Su partida convocó a una multitud que se congregó apesadumbrada en las calles para expresarle su último adiós, en medio de los honores que merecidamente le había dispensado el gobierno al disponer que sus restos fuesen velados en una sala del Congreso de la Nación.
 
El lunes pasado por la noche se conoció la noticia del fallecimiento de Roberto Sánchez, apodado Sandro, o Sandro de América, para ser más precisos, toda vez que su nombre y su música trascendieron también nuestras fronteras. La reacción popular fue similar a la que provocó el caso anterior. En efecto, miles de habitantes se dieron cita para despedir a un cantante que había hecho frente a una prolongada enfermedad con la misma hidalguía y presencia de ánimo que durante toda su trayectoria había mostrado ante el público, mayormente femenino, que lo idolatró.
 
Sobre gustos no hay disputas. Sin embargo, considero que el reconocimiento que debemos a Sandro nada tiene que ver con la afición que pudiesen o no habernos despertado sus canciones o su actuación en escena. Es tan sólo el reconocimiento que se le debe a una buena persona, de origen modesto, que nunca "se la creyó" (según decimos aquí), esto es, que nunca se dejó encandilar por una fama ciertamente duradera ni por el furor de sus fans.
 
En palabras de Jorge Fernández Díaz, Sandro supo a la larga reconvertir "su sensualidad física en seducción intelectual". Por eso, contando ya sesenta y cuatro años, no había sido destronado. Si es verdad que, como decía Renan, el dolor une más que la alegría, tal vez su muerte sirva al menos para reencontrarnos por unos días. Es el mejor tributo que esta Argentina malquistada consigo misma puede rendirle a un hombre de paz, que le cantó al amor y que llevó en su corazón a su tierra y su gente.   

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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