Los premios literarios en España abundan por doquier. Los hay de poesía, ciencia ficción, literatura infantil y, sobre todo, de novela. Los convocan ayuntamientos, editoriales o instituciones estatales, la mayoría embolsa al ganador miles de euros. Una remuneración económica que supera por mucho a algunos de los galardones más prestigiosos de la literatura europea, estadounidense o sudamericana.
Escritores noveles y consagrados reciben en España cada año miles de euros en forma de premios. Editoriales, ayuntamientos e instituciones culturales y estatales reconocen así el talento de unos autores que perciben una cuantía económica que difiere, en ocasiones por mucho, de la que se embolsan sus colegas estadounidenses, europeos o sudamericanos.
El
Planeta, el de mayor dotación en España, concede
601.000 euros al ganador y 150.250 al finalista. El
Georg Buchner, el más prestigioso de Alemania, asigna 40.000 euros; el
Man Booker británico, 54.000 euros; y el
Juan Rulfo mexicano, 100.000 euros. Pero hay casos más llamativos. El
Strega, el de mayor importancia en Italia, está dotado con 5.000 euros; el
National Book Award, concedido en Estados Unidos, tiene una cuantía de unos 7.000 euros; y el
Goncourt, galardón francés, obsequia con 10 euros al premiado, el equivalente a francos que recibió el primer galardonado en 1903.
Con la idea de
promocionar los títulos propios, en España cada vez son más las editoriales que se suman a este tipo de iniciativa. El grupo que preside José Manuel Lara acapara con creces estas convocatorias dado el número de sellos que controla. Así, al Premio Planeta habría que añadir el Nadal y el Josep Plá (Destino) dotados con 18.000 y 6.000 euros respectivamente; el
Ramón Llull (Planeta), con 90.000 euros; el Fernando Lara (Planeta), con 120.200 euros; el Azorín (Planeta), con 68.000 euros; el
Biblioteca Breve (Seix Barral), con 30.000 euros; el Minotauro de Novela (Minotauro), con 10.000; el Alfonso X el Sabio (Ediciones Martínez Roca), con 100.000; o el
Primavera de Novela (Espasa Calpe), con 200.000 euros, entre otros.

El gigante Planeta no es el único que los convoca.
Anagrama destina 18.000 euros cada año, desde 1983, al Premio Herralde de Novela. Algo menos, en concreto 8.000 euros, es lo que invierte en el Anagrama de Ensayo.
Alfaguara concede, desde 1965, el Alfaguara de Novela, dotado con 196.000 euros.
Tusquets, que en su última convocatoria acordó declararlo desierto, concede 20.000 euros. Otras más pequeñas no escatiman en la cuantía destinada. Así, el ganador del Premio Café Gijón, convocado por
Acantilado recibe 18.000 euros, y el del Ateneo de Sevilla de Novela, que concede Algaida Editores, 36.000. En total, un desembolso de cerca de dos millones de euros al año en premiar ejemplares que, sin embargo, no han logrado colocarse en 2008 entre los diez libros más vendidos, copados por historias firmadas por autores extranjeros.
Además de novela, otros galardones premian poesía, literatura infantil, ciencia ficción o textos dramáticos, sin obviar los premios entregados por el
Ministerio de Cultura, que desembolsa cada año 245.000 euros en esta gratificación: 125.000 euros en el Cervantes; 40.000 euros en el Nacional de las Letras Hispánicas; y 20.000 euros en cada uno de los Nacionales de Poesía, Narrativa, Ensayo y Literatura dramática.
Pero los premios no son sinónimo de venta segura. Aunque el autor y la editorial se vean beneficiados por la promoción que acompaña a este tipo de galardones, el sector no remonta. La producción editorial continúa aumentando -en 2008 los ejemplares impresos alcanzaron los 255,5 millones y el número de títulos registró el mayor incremento en diez años-, al tiempo que las
tiradas descendieron a la cifra más baja en el mismo periodo, menos de 3.000 ejemplares de media.
La compra de libros también evoluciona en negativo. De acuerdo con el Barómetro de los editores, un 51 por ciento de los entrevistados afirma haber comprado algún libro, ocho puntos menos que en 2008. A la disminución de ventas del sector, un
seis por ciento menos en el primer semestre del año, se une el porcentaje de
población que no lee: un 45,3 por ciento, del que un 31,6 dice no leer nunca.
Mientras el sector se resiente en España, en Europa los datos no invitan al optimismo aunque sí experimentan una ligera mejoría. Así, en el
Reino Unido, el año pasado las ventas de libros sufrieron una ligera bajada del 0,2 por ciento. En
Francia, los datos de ventas del primer trimestre de 2009 confirmaron un descenso del 0,5 por ciento y un aumento significativo de ventas de libros juveniles, cómics y manga. Como ocurre en España, donde el porcentaje de población que no lee se acerca al 50 por ciento, en
Italia, en 2007, seis de cada diez ciudadanos confesaban no haber leído ni comprado un libro nunca.