Antonio D. Olano

Antonio D. Olano

ANTONIO D. OLANO es periodista de larga trayectoria en el ámbito cultural. Amigo personal de Pablo Picasso, es especialista en la figura del malagueño, de quien ha publicado una docena de libros.

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LO INSÓLITO COTIDIANO

Tocata y fuga del tenorio

03-11-2010

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Todos los santos…difuntos…fiestas del terror llegadas de tierras yanquis… un nuevo puente, si lo prefieren. Pero echamos en falta, ¿ya no encuentran escenarios?, a un personaje que se nos antoja visita imprescindible: “Don Juan Tenorio”.

Aparece si, esporádica más que tradicionalmente, en algunos lugares como Alcalá de Henares. Pero parece que no quieren que vuelva a los teatros en los que habitó siempre. En el “Español” madrileño recibía la invitación anual de su director, Gustavo Pérez Puig. Lo protagonizaban actores principales. Y en el reparto (hoy casting) actrices y actores de reparto, pero de primera fila. Hoy, solamente pregunto a los teatreros oficiales y a su estúpida parafernalia ¿Donde está Don Juan?

¿Lo desterraron porque no es grato a la estúpidamente llamada “memoria histórica”?, Perdón: quise decir histérica.

El drama escrito por José Zorrilla es una de las obras más importantes de teatro universal. Versos hermosos, gritos tronantes, amores sublimados por el amor que Don Juan sintió por Inés. Tiene la fuerza de una construcción escénica que la convierte en universal. Los tan denostados ripios alcanzan niveles máximos. Don José Zorrilla, tan imitado y hasta copiado por autores nacionales y extranjeros, era un verdadero genio de le escena.

La obra comienza en punta, a medida que transcurre va ganando en intensidad y el desenlace alcanza las dimensiones de un calderoniano auto sacramental.

El duelo verbal y luego físico entre Don Juan y Don Luís es uno de los más importantes que se hayan exhibido en los escenarios.

Los versos, las estrofas de los diálogos alcanzaron desde hace muchos años la calle. En las representaciones son numerosos los espectadores que van recitando el texto a la par que lo hacen los intérpretes.

Pero no solamente aciertan sino que añaden versos que nunca fueron escritos. Verbigracia una frase que dice: “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. No pertenecen a la obra dichos versos. Son de la autoría de Corneille, concretamente de “Le menteur”, que fueron traducidas por su autor de “la verdad sospechosa” de Juan Ruiz de Alarcón. Corneille, gran autor y gran plagista, se disculpaba diciendo: “para que iba a inventarme otra cosa si ya estaba escrita esta, que es inmejorable”.

Fue utilizada entre otros autores por Larra y también por Alberto Lista. También fue utilizada por parlamentarios franceses y españoles y dicha como desafío o irónica respuesta a las amenazas de enemigos políticos. Jaime Campmany trató con su maestría e ironía habitual el tema.

Los teatros españoles hacían sitio al Tenorio. Nunca faltaban sus representaciones durante el mes de noviembre. Fueron famosos los tenorios, del “María Guerrero” dirigidos por Luis Escobar y Huberto Pérez de la Ossa decorados y vestidos por Salvador Dalí. Brillaron en la representación Elvira Noriega y Luis Prendes, con Ismael Merlo y Carlos Lemos, el mejor actor del teatro español.

El “Don Juan tuvo otros intérpretes prodigiosos. La mayor parte de ellos dispuso del escenario de “Teatro Español” dirigido por Cayetano Luca de Tena y posteriormente por Gustavo Pérez Puig que ha hecho los mayores descubrimientos y aportaciones al teatro. En algunas ocasiones y dadas las edades juvenil y madura del personaje los asumieron Juan Carlos Naya y Javier Escrivá. Les dio la réplica Natalia Dicenta. La mejor “Doña Inés” de todos los tiempos fue María Jesús Valdés.

Me cupo la suerte y el honor de dirigir esa obra en el teatro del “Ateneo” de Madrid. Interpretaron los principales papeles María Jesús Valdés, Carlos Lemos, Adela Carbone, Miguel Ángel, Adriano Domínguez.

En Barcelona interpretada a “Don Juan” un buen poeta extraordinario torero y tan amador como su personaje Mario Cabre. Su fama de conquistador alcanzó la cumbre enamorando a Ava Gadner.







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