Crónica económica
Evo Morales ya lo había avisado
martes 01 de mayo de 2012, 19:00h
El gobierno de Bolivia, en manos del narcopresidente Evo Morales, ha ordenado la confiscación de la filial de Red Eléctrica Española en su país. No es una sorpresa para quien conoce la ideología con la que el socialracista llegó al poder. Él avisó.
El socialracismo es, precisamente, una de las huellas ideológicas, en su caso nunca profundas, que marcan su pensamiento. El socialismo con una base racial muy clara, axial, que enhebra todo su discurso. La combinación del socialismo y el racismo tiene muy mala prensa desde el fin de la II Guerra Mundial. O la tenía, porque los parabienes que anegaron el nombre de Evo Morales cuando llegó al poder no parecían acabar nunca.
La bienvenida de la prensa española a Evo Morales no ayudó mucho para conocer, al menos, quién era el nuevo presidente de Bolivia. Se reconocía, sí, y se celebraba tanto su socialismo como su indigenismo. Pero pocos fueron los que acudieron a sus palabras, sencillas siempre, claras las más veces, en las que expresaba cuál era su pensamiento en relación con los recursos y la actuación del Estado.
Los recursos pertenecen a la naturaleza. Bien, aunque hasta el momento no ha intervenido el hombre. Pertenecen a naturaleza, sí, pero también a aquélla sociedad que está históricamente enraizada a esa naturaleza, como si fuera un árbol más, una bestia más. No a aquéllas personas que descubran y exploten el recurso. Sino a aquélla raza que ocupó el territorio tradicionalmente, previamente a la civilización. Y le pertenece en común, bajo la gestión del Estado. Socialracismo, habíamos dicho.
Esta forma de pensar del narcopresidente (hizo su carrera política como un sindicalista cocalero), se enfrenta a un verdadero problema. Lo que tiene explotar un recurso como el gas o el petróleo es que hay que saber hacerlo y hay que poder hacerlo. Es decir, hay que tener la tecnología y el capital necesarios. Y, por algún motivo que desconocemos, los indígenas no han desarrollado la tecnología necesaria. Tienen el derecho, pero no tienen a Ícaro entre sus dioses. ¿Qué hacer, entonces?
No pasa nada. Tienen el derecho y lo ocuparán cuando sea conveniente. La tecnología la tienen otros. ¡Eureka! El Estado ocupa la propiedad, pero alquila la tecnología a las empresas internacionales. Todo solucionado. Este es el núcleo del pensamiento de Evo Morales.
Se dice que un hombre con un martillo en la mano ve clavos por todas partes. Quizás sea cierto para un hombre obtuso o fanatizado. Evo Morales tiene una idea en la cabeza, la de beneficiarse de los recursos alquilando la tecnología foránea, y nada le va a detener. Lo acabamos de ver.