Supresión de subsecretarios y secretarios generales: ahorro eficiente en altos cargos
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
miércoles 04 de enero de 2012, 21:06h
Ni que decir tiene que las primeras medidas adoptadas por el Gobierno son exactamente diferentes a las que durante la campaña se hacían, si bien la brutal subida del déficit al descubrirse lo que de oculto tenía, impone ajustes más severos de los imaginados.
Dejemos, por ahora, ese tema en su aspecto general y concretemos que los esfuerzos y sacrificios que establece el Gobierno, recaen sobre nosotros, no tanto sobre muchos culpables de la crisis (gestores de Cajas de Ahorros, por ejemplo, con sus suculentos y pingües retiros y tantos otros y tantos otros que algún día habrá que examinar).
Una pequeña parte, ejemplar por lo que supone de muestra íntegra y honrada, sería el ajuste real del propio Gobierno, cambiando su organización en línea directa con las exigencias de frugalidad que predica a los demás, esto es, a nosotros. Y bien está que todos seamos austeros, que ahorremos, que nos olvidemos de políticas Keynesianas sobre consumo y gasto, en fin, que de una vez por todas, vivamos de conformidad con nuestras posibilidades y de acuerdo con nuestros ingresos reales y no con los imaginarios ingresos que “algún día tendremos” y que en forma de hipoteca, de crédito, de préstamo, están ahora mostrando su verdadera faz.
Y una pequeña, ciertamente, muestra de ese ahorro, que tiene a la vez mucho de ejemplar, es la disminución de los cargos públicos cuando la tecnología y la racionalidad se aúnan para crear unidades más polivalentes que pueden atender perfectamente a múltiples exigencias administrativas sin necesidad de multiplicar por (n) el número de los burócratas.
Y en concreto, me refiero en este artículo a los Subsecretarios y Secretarios Generales Técnicos, que son más órganos de apoyo que de decisión. La figura del Subsecretario ciertamente cuenta con una luenga historia: eran los que seguían a los Secretarios de Estado y del Despacho (aquí hay que recobrar el espléndido trabajo del catedrático de Historia del Derecho José Antonio Escudero). Luego, también, en la época del General Franco realmente eran el “segundo” del Ministerio. Pero ese extraordinario papel histórico ya no se justifica cuando dispones de todo un Ministerio (ahora rebajado a Secretaría de Estado) de Administraciones Públicas, que puede disponer de un potente Subsecretario General que cubra perfectamente las necesidades (ciertamente escasas se adivinan por el recorte de plantillas anunciado por el Consejo de Ministros) de la totalidad de los Ministerios, incluida la Oficina Presupuestaria que tanto tiene que decir al respecto frente a los Ministerios Económicos (que en este caso, además, al ser el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, como miel sobre hojuelas, ya reúne ambas competencias).
E igual dígase de las Secretarías Generales Técnicas. Basta con una muy general, General con mayúscula, en Administraciones Públicas. Bastaría para evitar que el reino de taifas en que se convierte todo Ministerio, además, gaste en cargos perfectamente suprimibles y que ahora poco aportan, salvo quizás, el placer al Ministro de nombrar a alguien… a costa del erario público.
Si este Gobierno quiere predicar con el ejemplo, que empiece por darlo. Con un solo Subsecretario y un solo Secretario General Técnico se ahorran 26 puestos que siendo directivos, supondrían una magnífica reducción y una muestra de la racionalidad administrativa y de una efectiva y no retórica utilización de los medios informáticos y electrónicos.
Soñamos con un Gobierno austero. No con la pesadilla de un Gobierno gastador. Veremos qué clase de sueño y de ilusión se nos ofrece. Quizás ninguna, pero que no se nos diga que…sigamos soñando.
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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