Los últimos datos ofrecidos por la Encuesta de Población Activa (EPA) son preocupantes, y llevan a plantearse si la reforma laboral está siendo eficaz o no.
La respuesta no puede ser muy categórica, pues una cosa es la aprobación de una ley y otra su aplicación por los agentes económicos, y ésta se está abriendo paso, pero no lo ha hecho de un golpe. La reforma, en definitiva, necesita tiempo para ser plenamente eficaz.
Olli Rehn ha valorado positivamente las medidas tomadas hasta el momento por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, pero delante del ministro de Economía ha pedido al Gobierno que “complemente” la reforma laboral, con el objetivo de que los parados puedan o bien encontrar un trabajo, o bien mejoren su formación para mejorar su probabilidad de volver a ocupar un empleo. Varios dirigentes europeos han mostrado su preocupación, cuando no su indignación, por la situación del desempleo, especialmente entre los jóvenes. El pasado viernes fue la canciller alemana Angela Merkel, pero también han hecho menciones el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, o comisarios europeos como Laszlo Andor o el propio Olli Rehn.
El ministro se ha apresurado a decir que el gobierno adoptará las medidas “imprescindibles” para reducir el paro. El gobierno parece haber previsto esta crítica, porque el mismo día en el que ha hablado Olli Rehn, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha anunciado un plan para el autoempleo de los jóvenes que prevé el pago de 50 euros mensuales de Seguridad Social los seis primeros meses para las iniciativas empresariales de los menores de 35 años.
El camino del paro masivo a la creación de empleo no pasa sólo por la regulación del mercado laboral. Rehn lo sabe. Economía lo sabe. De hecho, el ministro Luis de Guindos ha declarado que “todo el diseño de la política económica va dirigido a reducir el paro”, que es “la mayor lacra social”.
Por eso, y porque la reforma laboral le ha facilitado a los sindicatos la justificación de dos huelgas generales, no es probable que el equipo económico detrás de Mariano Rajoy vaya a darle una vuelta de tuerca a dicha regulación.
¿Qué le queda por hacer al gobierno para favorecer el empleo? El propio Olli Rehn ha ofrecido una pista al hacer una llamada a los bancos a facilitar el crédito. Aunque el Gobierno ya poco más puede hacer, más que gestionar adecuadamente el “banco malo”, la Sareb. La otra arma es la fiscal. Tiene poco margen, si quiere reducir el déficit. Pero la rebaja en las cotizaciones sociales los seis primeros meses de las nuevas iniciativas empresariales de los jóvenes está bien encaminada.