ex director de Le Journal
Ali Amar: "Es una herejía que la UE dé ventajas a Marruecos sin exigirle democracia y libertad"
miércoles 24 de febrero de 2010, 14:09h
La libertad de prensa en Marruecos pasa por días aciagos. Cinco periodistas encarcelados, a otros se les prohíbe salir del país o volver, según Human Rights Watch, la situación de derechos humanos en 2009 se ha deteriorado, el semanario Le Journal, emblema de una transición democrática abortada, ha sido cerrado y sus promotores despojados de sus bienes. Ali Amar, antiguo director de la publicación, cuenta a El Imparcial su calvario y reflexiona sobre el futuro de Marruecos.
¿Por qué han clausurado Le Journal?
La versión oficial es que no podía pagar sus deudas a la seguridad social y los impuestos. Ha sido un pretexto para acallar una voz molesta en un momento en que el régimen lleva a cabo una estrategia de erradicar la prensa independiente en provecho de otros medias anodinos o populistas vinculados al poder.
¿Es un problema administrativo, político o de derechos democráticos?
Es político. Aunque tratan de manipular la opinión pública haciendo creer que es una quiebra comercial. Si fuese así, dado que Le Journal había llegado a un acuerdo para reestructurar su deuda con los acreedores, se hubiese intentado preservar los intereses de la empresa y sobre todo los puestos de trabajo. Fue lo contrario: se clausuró el periódico y se puso en la calle a sus empleados.
¿De dónde venían las deudas?
Procedían de la anterior sociedad disuelta hace siete años y subastada. Una jurisdicción europea no admitiría lo que ha hecho la Justicia marroquí, que durante trece años ha intentado asfixiar la publicación, en base a multas colosales derivadas de procesos políticos kafkianos disfrazados de difamación civil.
¿Otras publicaciones sufren los mismos problemas?
La mayoría de periódicos marroquíes viven una situación financiera análoga. La prensa de los partidos subsiste por la ayuda del estado con cuentas muy opacas; la independiente, sufre el boicot de la publicidad cuando ataca los tabúes del régimen. Además hay la autocensura. El nuevo Código de la prensa es terrorífico. La prensa de investigación está en vías de extinción.
¿En qué Le Journal molestaba ?
Nacimos en 1997, dos años antes del acceso al trono de Mohamed VI, y en el crepúsculo de un reino de longevidad excepcional, despótica y dictatorial. El fin de la Guerra fría y la crisis económica en Marruecos, obligaron a hacer reformas. Se dio la palabra a la sociedad civil. Para salvar la dinastía e impedir que Marruecos se hundiera en el caos, Hassan II comprendió que había que permitir que la oposición entrase en el gobierno. Fue la “primavera marroquí”. No quiere decir que había libertad de prensa, pero el cambio era perceptible. Nosotros empezamos a abordar los temas tabús: el Rey, la Patria y el Islam. Con la llegada de Mohamed VI creímos que la apertura sería mayor. Nos equivocamos. La censura y las prohibiciones volvieron a aparecer. Le Journal se había transformado en una publicación de combate, símbolo de la libertad que el régimen no estaba dispuesto a aceptar. Investigamos en el corazón mismo del sistema, revelamos los escándalos económicos, la vuelta al “todo securitario”, las prácticas asesinas de los caciques del régimen, la naturaleza feudal e incoherente del poder real. Hicimos de cobayas voluntarios, y eso permitió irrumpir en la escena mediática nuevas cabeceras, sobre todo en lengua árabe.
En su caso concreto, ¿qué le han hecho?
Han requisado ilegalmente mi patrimonio personal, alegando que yo era accionista, cuando ya no lo era desde 2003. En tres días me despojaron de todo: casa, vehículo, cuentas personales. Lo mismo han hecho con Abubeker Jamai. Es decir, con los fundadores de Le Journal. Lo que prueba que es una venganza política.
¿Y por qué abandonó precipitadamente Marruecos?
Tras despojarme de mis bienes, temía lo peor: la cárcel o la prohibición de salir del país. Unos días después es lo que han hecho con el caricaturista Jalid Gueddar, que no le dejaron llegar a Ceuta.
¿Cómo pudo salir de Marruecos?
El Consulado español en Casablanca me dio un visado excepcional de cuatro días. Antes siempre me concedían visados europeos de tres años. Es posible que haya perdido este privilegio tras el cierre de Le Journal…
¿Y al llegar a Madrid?
Gracias al apoyo de Reporteros sin Fronteras, la delegación del gobierno en Madrid me ha dado un certificado de residencia temporal de tres meses por motivos excepcionales.
¿Puede viajar a Francia?
Según la Administración española, sí; según el Consulado francés en Madrid, no. Vaya a saber por qué…
¿Le parece normal que Francia no reconozca un documento oficial español?
Nadie me ha dado explicaciones. Estoy en un limbo jurídico-diplomático, una especie de no man’s land burocrático.
Pero cuando expire el plazo de tres meses, le van a expulsar de nuevo a Marruecos, ¿no?, cuando en el documento que le han dado dice que se otorga “por el peligro que conlleva su vuelta al país de procedencia”.
Tengo de plazo hasta el 8 de mayo para abandonar España. Eso si se reconoce este documento… Pasada esa fecha, me pueden expulsar hacia Marruecos…
¿Hay alguna relación entre su calvario personal y el hecho de haber publicado su libro : “Mohamed VI, el gran malentendido”?
Claro. Mi libro es la prolongación natural de la línea editorial de Le Journal. El cierre de éste es debido en parte a su publicación, y al hecho de la vuelta de Jamai como editorialista tras una ausencia de dos años.
¿Qué dice su libro ?
En diez años de reinado el Trono no ha cumplido sus promesas, sobre todo en su capacidad para reformar la monarquía. De ahí el “malentendido “. El sistema se ha regenerado. Hemos pasado de una monarquía absoluta, a una hiper-monarquía, incrustada en el sacrosanto principio de la sacralidad que impide la separación de poderes y la justicia social. A mi manera he querido mostrar esta época apasionante. No es un trabajo académico, sino de periodista. Marruecos visto desde el interior por un periodista marroquí. Espero que otros vengan después. Hemos sufrido mucho del silencio de nuestros predecesores, y creo que es nuestro deber participar en la escritura de la historia inmediata.
¿Qué reacción tuvo el poder?
Han prohibido su distribución en Marruecos. La Aduana exige una autorización de entrada del ministerio de Comunicación, y éste no contesta a mis cartas pidiendo explicaciones…
¿Han presentado alguna denuncia?
Ninguna. De cualquier manera tendrían que haberla puesto en Francia, ya que en Marruecos está censurado. Su publicación ha creado una tempestad mediática en Marruecos. En Francia se han vendido 30 mil ejemplares. Me han atacado en la prensa marroquí, gente que ni siquiera lo han leído, diciendo que es impensable que “un sujeto de Su Majestad” escriba tales cosas.
¿Y amenazas?
Ninguna. Salvo los insultos habituales de los portavoces oficiosos del régimen.
¿Por qué Francia, España o Estados Unidos, cierran los ojos ante los ataques a la libertad de prensa en Marruecos?
En cada país la situación es diferente. Parecería que los intereses estratégicos son más importantes que los valores universales que estos países dicen defender. Es una peligrosa realpolitik: ahogar las élites modernas de un país como Marruecos porque su régimen es considerado como moderado. Este cinismo político trae escasas ventajas a corto plazo, y va contra el sentido de la historia. Prepara el terreno al extremismo.
¿Le parece normal en estas condiciones que en dos semanas, el 8 de marzo, la Unión Europea firme un acuerdo de Estatuto avanzado con Marruecos?
Este Estatuto es una necesidad para Marruecos. También para Europa que debe abrirse hacia el sur. Eso es claro. Lo que es una herejía es que la UE otorgue estas ventajas a Marruecos sin contrapartida en términos de democracia y libertades individuales. Recuerda la ideología culturalista que estima que un pueblo como el marroquí tiene más necesidad de desarrollo económico que de libertad. Y eso favorece a la dictadura cuando pretende que el pueblo es aún inmaduro para la democracia. En este aspecto Europa es decepcionante.
¿Qué piensa hacer ahora ?
No tengo un proyecto claro. No he escogido el exilio. He salido de mi país con una maleta en la mano y con ideas con las que lucharé siempre. Preparo otro libro en el que hablo de todo esto. Tengo ante mí una nueva vida, pero espero volver algún día.