Errol Flynn: Autobiografía. Aventuras de un vividor. Traducción de Rocío Valero. T & B. Madrid, 2009. 376 páginas. 24 €
“Todo eso no soy yo”. Con esta reflexión, la gran estrella del cine Errol Flynn buscó dar respuesta en su autobiografía a las constantes críticas sociales. Irving Rapper, director cinematográfico, dijo de él: "Tuvo el mundo entero en la palma de sus manos y no supo aprovecharlo". Las vivencias descritas en
Errol Flynn. Aventuras de un vividor evidencian lo contrario.
Sus aventuras juveniles pueden ser el marco de una superproducción hollywoodiense. Buscador de oro en Australia, enfermero de indígenas en Nueva Guinea, contramaestre en una plantación de Copra…. Las anécdotas plasmadas en esta autobiografía junto con una cuidada selección de fotografías logran una descripción detallada de la Edad Dorada de Hollywood que entusiasmará a los muy cinéfilos.
Jack Warner supo aprovechar su atractiva personalidad convirtiéndolo en primer galán del Estudio con la película
El capitán Blood. A partir de entonces formó junto con Olivia de Havilland una de las parejas históricas más admiradas del Séptimo Arte, al encarnar a la perfección el ideal romántico aventurero.
“El ser más hermoso del mundo”, según Ava Gardner, anhelaba conocer a las grandes estrellas del momento como Maureen O´ Hara pero su relación con primeras actrices no siempre fue idílica. Durante el rodaje de
Las vidas privadas de Elizabeth y Essex, las constantes peleas con Bette Davis preocuparon seriamente al director Michael Curtiz. La preferencia de la actriz por
sir Laurence Olivier en el proyecto, fue el germen de una relación desastrosa.
La insolencia y desenvoltura de Errol Flynn impulsaron su
genialidad interpretativa en personajes tan dispares como Robin Hood o Newell Page. Ese espíritu inconformista también le supuso ser objeto de duras críticas, por no someterse al modelo moral impuesto en los estudios cinematográficos. Acusaciones nunca probadas de escándalos sexuales y fraudes fiscales fueron minando su prestigio durante décadas. Errol Flynn será siempre recordado como el primer rebelde del cine moderno gracias a su célebre cita: “En Hollywood tienen mucho respeto por los muertos y ninguno por los vivos”.
Por César Rubio Márquez