Juan Orellana y Jorge Martínez Lucena: Celuloide posmoderno. Narcisismo y autenticidad en el cine actual. Encuentro. Madrid, 2010. 288 páginas. 18 €
Los autores de esta obra,
Celuloide posmoderno, quienes desde un principio rechazan que su objetivo sea abordar el concepto del
“cinenarcisismo” que acuñaran Gilles Lipovetsky y Jean Serroy (2009), parten sin duda de la afirmación de que vivimos en una sociedad narcisista. El cine, un importante ingrediente de nuestra cultura globalizada, está impregnado de la posmodernidad narcisista que caracteriza a nuestro tiempo.
Juan Orellana y Jorge Martín Lucena, doctor en Humanidades y profesor adjunto, respectivamente, y ambos docentes en la Universidad CEU San Pablo y especialistas en materia cinematográfica, introducen al lector anunciándole que hablarán de cine. De cine contemporáneo. Sin embargo, su propósito al partir de la confirmación del triunfo de Narciso en la presente sociedad es encontrar a través del celuloide la respuesta a los problemas derivados de las consecuencias que ese triunfo conlleva: la soledad, la frustración, el aislamiento, la insatisfacción…
La obra distingue y clasifica las películas en tres grandes grupos, el cine
“happy-go-lucky”, el de denuncia cultural y el que trata de superar el narcisismo en la búsqueda de autenticidad. Orellana y Martín Lucena se sirven del llamado “cine de autor” para emplearse a fondo en su análisis y encontrar la corroboración a su hipótesis inicial, que desde las primeras páginas no deja duda de su punto de vista espiritual y religioso.
Si el narcisismo encontró su lanzadera en mayo del 68, su herencia pervive y conforma hoy la naturaleza de la sociedad. Aquellas películas que favorecen el estilo de vida en que el hombre se adora a sí mismo, autorreferencial, que celebran la libertad entendida en la autorrealización cuando uno mismo es el ideal perseguido, son las que predominan en la cartelera y se corresponderían con el primer tipo. Entre las apocalípticas, figuran las que reconocen y plasman lo crítico de la situación, pero no ofrecen salida. El tercer grupo –y las más interesantes para el análisis de estos autores– contiene las que, al menos, proponen una solución razonable.
La clave de la autenticidad va ligada a la alteridad. Escapar al irremediable aislamiento en que deriva el narcisismo parece poder encontrarse en esa alteridad; más allá de uno mismo, en la experiencia del tú. Orellana y Martín Lucena llegan a la conclusión de su teoría del narcisismo, que impregna incluso ese cine posmoderno sensibilizado con el “tú”, porque ofrece resistencia al “Tú” en mayúsculas, que entiende la alteridad en un sentido más radical y religioso. La salvación de Narciso no está sólo en otro Narciso: la autenticidad que defiende esta obra es la que nace de la concepción de la libertad compatible con la existencia de algo digno de ser contemplado como un “Ideal”. Y desde su perspectiva cristiana, para los autores es posible en la comunión con la Iglesia.
Por Azmara Calleja