Andrea Donofrio
ANDREA DONOFRIO es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
Los subterráneos
Berlusconi, el peor valorado… como siempre
Mientras su popularidad a nivel nacional sigue muy alta, la evaluación internacional de Silvio Berlusconi permanece muy baja y los periódicos extranjeros no pierden ocasión para subrayar su incapacidad para gobernar el país, su actitud irritante e inadecuada para un jefe de gobierno y su falta de estilo. Según una encuesta publicada por el periódico económico-financiero francés La Tribune, 12 corresponsales europeos en Bruselas de nueve países diferentes, expertos en política internacional, han valorado a Silvio Berlusconi como el peor líder la Unión Europea. Los jefes de Gobierno de los 27 países de la UE han sido calificados en base a cuatro parámetros: capacidad de liderazgo, espíritu de equipo, capacidad de enfrentarse a la crisis y convicción europeísta. Los entrevistados describen al actual mandatario italiano como una “catástrofe” para Europa, ya que, cada vez que habla, mete la pata. Los encuestados critican duramente a Berlusconi, al que califican de “arruffapopolo (populista), imprevisible y egoísta”.
No es la primera vez que la prensa internacional muestra su reticencia, sarcasmo o crítica al presidente Berlusconi: en abril de 2008, el Neue Zürcher Zeitung de Zúrich, le definió como el “hombre enfermo de Europa”; el Financial Times, en diferentes editoriales, le ha atacado, describiéndole como “un siniestro payaso” o “una persona inadecuada para guiar a Italia”; El País le presenta como “un ejemplar italianísimo, un producto puramente made in Italy: simpático, campechano, elegante, ocurrente. Sólo un país tan fascinante, contradictorio y cínico como Italia puede inventar un político así”. Media Europa le toma el pelo por sus dientes, “que brillan de tanta blancura, sus implantes capilares, su rostro esculpido por cirujanos plásticos”. Medio mundo se ha reído de él por el porno-impuesto (la sex-tax), por su manera de enfrentarse a la crisis económica mundial y por su presencia en las reuniones de los grandes de la Tierra; mientras el otro medio se queda incrédulo frente a su violación del Estado de derecho, su obsesión contra el poder judicial, sus comentarios machistas e inapropiados y su política económica autárquica y anacrónica. Su gobierno está formado por show-girls ahora convertidas en “niñas buenas”, ministros que utilizan la bandera como “papel higiénico”, o que ocupan una cartera de difícil catalogación: “Simplificación Normativa”. Este nuevo ministerio declara el Tratado de la UE papel sucio, al mismo tiempo que Berlusconi apuesta por una postura europeísta. Bah, una contradicción más.
Indefendible. Tiemblo. Sobran palabras. Faltan ideas políticas. Pero, ¿cómo es que los italianos no se enteran de este desastre? ¿De verdad la opinión pública es incapaz de ver eso? Berlusconi está logrando su objetivo, manipulando la información nacional, aniquilando la débil y fragmentada oposición y convirtiendo la agresividad verbal en la forma de comunicación política cotidiana. Pobre Italia. El bufón sigue pareciendo un rey.




