De la bota itálica al bote de la lotería
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 26 de octubre de 2008, 17:11h
En las últimas semanas, en Italia, la fiebre del juego ha alcanzado dimensiones alarmantes y el intento de ganar el rico bote del Superenalotto ha enloquecido al país entero. En juego estaban más de 100 millones de euros y bien se sabe que el incremento del juego es proporcional al empeoramiento de la crisis económica. El Superenalotto, una especie de Bonoloto, se presenta como el “antídoto a la italiana” contra la profunda crisis del sistema financiero.
Al fin y al cabo, es como la Lotería Primitiva española con algunas diferencias que convierten el juego italiano en algo “más desfavorable” para los jugadores ya que la probabilidad de ganar es mucho menor. El mecanismo de juego es muy simple: se trata de elegir seis números del 1 al 90 y si se aciertan todos, se gana el bote entero. Las apuestas cuestan 50 céntimos, con mínimo de dos apuestas y sorteos dos veces por semana. La probabilidad de acertar los seis números es de una entre 622 millones mientras en el juego español es de apenas una entre 14 millones. Sin embargo, a pesar de una probabilidad tan infinitesimal de acertar, la gente juega (y mucho) atraída por la posibilidad de acumular el enorme bote que se crea semana tras semana. En más de 10 años de juego, el 6 ha salido 82 veces, regalando a los afortunados victorias millonarias y la posibilidad de cambiar su propia vida.
Un bote millonario, la fascinación natural del ser humano por apostar y el pánico provocado por la crisis económica están alimentando la fiebre por el Superenalotto. A pesar de las insistencias del primer ministro Berlusconi de que “Italia va bien”, los italianos se están mostrando cada día más pesimistas sobre el propio futuro y conscientes de que el juego representa la única manera para salvarse de esta espiral de pobreza que está invistiendo la bota itálica. En los últimos meses, el volumen de apuestas nacionales ha crecido casi un 20%, creando un mercado en ebullición y un pueblo cegado por el juego. Máquinas tragaperras, cupones “rasca y gana”, apuestas deportivas, bingos, poker on-line, superenalotto crean la ilusión de poder obtener un beneficio inmediato: durante las crisis económicas, hay recortes a los vicios, pero no a la posibilidad de soñar.
La última victoria ha sido este jueves: más de 100 millones, después de que la espera durase desde el pasado 26 de abril. Soñar no cuesta mucho y la gente ha pasado semanas imaginando qué haría en caso de ganar tanto dinero. Un amante del cine podría plantearse la posibilidad de comprase la magnífica casa donde han sido rodadas varias escenas de “Il padrino”, en Beverly Hills (7.000 metros cuadrados, 29 dormitorios, 40 baños, tres piscinas), cuyo valor es justo 100 millones de euros. Un apasionado del arte podría pensar en la compra del slot de obras de Magritte, Dalí, Degas, Picasso, Malevich y Munch subastadas por Sotheby’s el próximo 3 de noviembre. Siendo más actuales, podría decidir convertirse en el mayor financiador de la campaña electoral de Obama. Considerado el momento y la coyuntura financiera mundial, parece poco atractivo invertir en Bolsa o, igualmente arriesgado (por no decir sin sentido) adquirir parte de Alitalia. Sin embargo, podría ser divertido escuchar la sugerencia de Pepito Grillo y lanzar una OPA (oferta pública de adquisición) por Mediaset, empresa dedicada a la comunicación televisiva, cotizada en la Bolsa italiana y controlada por el Cavaliere, cuyas acciones han bajado de precio. ¿Las ventajas? Además de ganar mucho dinero con la publicidad y poder por fin crear verdadera información, es un viático para la Presidencia del Consejo y, en el futuro, para la de la República. Y poderle dar un disgusto al Cavaliere, no tiene precio….
Loterías, la única fe en la que confiar...
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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