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Japón: Elecciones legislativas del 30 de agosto

Hidehito Higashitani
lunes 31 de agosto de 2009, 19:36h
Después del recuento de sufragios que duró hasta las altas horas de la noche del domingo 30, la edición matutina de la prensa japonesa de hoy publica la noticia de la abrumadora victoria del Partido Democrático, actual primer partido de la oposición, en las elecciones legislativas celebradas ayer.

La verdad es que todo se venía venir y estábamos ya preparados para recibir la noticia con tranquilidad y sin mucha sorpresa. De hecho ya antes de las elecciones, todas las encuestas y los sondeos realizados por los principales periódicos del país, pronosticaban la posibilidad de un sorprendente descenso en el número de escaños del Partido Liberal Demócrata, actual partido del poder, concretamente de los 303 escaños actuales a unos cien, y del impresionante avance del Partido Democrático, que obtendría más de 300 escaños en vez de los 112 actuales.

Pues bien, los resultados finales han llegado a confirmar cien por cien todos esos pronósticos. El Partido Democrático ha llegado a obtener la mayoría absoluta en la Cámara Baja con 308 escaños, lo que le convertirá en el nuevo partido de turno en el poder. Mientras tanto, el Partido Liberal Demócrata ha sufrido una derrota histórica reduciendo el número de sus escaños en sólo 119. Y de esta forma pierde, por primera vez desde su fundación en el año 1955, el puesto del primer partido en el mapa político de Japón. Es la primera vez en la historia de la política japonesa después de la segunda guerra mundial que un partido de la oposición obtiene por sí solo la mayoría absoluta y se convierte de un salto en el partido del poder.

Podríamos pensar, como indican algunos expertos, que la mala situación económica con la recesión mundial de estas últimas décadas y con la parálisis política incapaz de poner medios efectivos, haya sido la causa principal para que los votantes escogieran de esta forma tan drástica una nueva opción política dejando ya en el olvido más de medio siglo de la hegemonía del Partido Liberal Demócrata.

Efectivamente eso puede ser una de las múltiples razones que han hecho tomar esa actitud a los votantes, Pero creo que la razón fundamental está en otro punto. Se trata de un motivo más bien emocional que práctico. En una palabra se trata del cansancio de los electores de tener la misma formación política en el poder desde 1955, y de su repugnancia por la falta de un líder con carisma y por el desgaste y la inercia internos que padece el partido metido en un callejón sin salida.

Efectivamente, en estos cuatro años de legislatura, el Partido Liberal Demócrata ha tenido, uno tras otro, nada menos que cuatro Primeros Ministros y la popularidad del actual Primer Ministro Asô ha ido en descenso desde su llegada al poder en septiembre de 2008.

Aquí hay un dato muy interesante. En una de las encuestas realizadas por una agencia publicitaria hoy justo después de la victoria abrumadora del Partido Democrático, se ha formulado la pregunta de “¿Qué cree usted que es la mayor causa del triunfo del Partido Democrático en las elecciones del 30 de agosto?” para que escojan libremente una de las respuestas indicadas a continuación: 1. Porque la gente deseaba el turno en el poder. 2.Porque no ha habido otro partido que nos atrayese más. 3.Porque los programas políticos del partido han sido excelentes 4. Por el atractivo personal del jefe del partido, etc.etc.

Resultados: El 49% de los encuestados ha escogido la respuesta 1, seguida de la respuesta 2 con 33 %, sólo el 4 % contesta con la respuesta 3 y el 1 % con la respuesta 4.

Todo esto demuestra claramente que el motivo que impulsó a la mayoría de los electores a votar por el Partido Democrático ha sido la sensación de hastío que sentían hacia el inerte Partido Liberal Demócrata que ha permanecido en el poder por demasiado largo tiempo y el consiguiente deseo de renovación y de cambio con cualquier otro partido de la oposición que pudiera hacer posible el establecimiento y la práctica de la dinámica del turnismo en el poder de dos partidos.

El líder del partido Democrático Hatoyama será elegido Primer Ministro en la asamblea general de las dos Cámaras que se celebrará a mediados de septiembre.

El Partido Democrático, que ya controla el Senado desde agosto de 2007, ahora con la obtención de 308 escaños pasa a tener también el control de la Cámara Baja. El partido de Hatoyama promete recortar gastos burocráticos para invertir los fondos ahorrados de esta forma en el sistema de bienestar social. Tomará la política de apoyar a los consumidores y trabajadores tratando de cambiar de esta manera el status quo imperante e impuesto por el Partido Liberal Demócrata. Y en fin Hatoyama de esta forma nos promete el oro y el moro. Pero sinceramente hablando, nos parece que en realidad hay pocos puntos de diferencia entre los programas políticos de los dos partidos en cuestión porque conviene recordar que el Partido Democrático es en realidad está formado en su origen principalmente por los disidentes del Partido Liberal Demócrata en 1996, que se fundó por uno de los antiguos dirigentes Ichirô Ozawa de esta formación conservadora y que el actual jefe del partido Hatoyama también es uno de los disidentes del mismo partido contrario.

De todos modos, como manifiesta claramente la mayoría de los votantes, lo importante es el cambio en el panorama político, es decir realizar el turnismo en el poder.

En ese sentido el Partido Liberal Demócrata, aunque ha perdido sus importantes señas de identidad como partido oficialista del poder, no debe permanecer inactivo a merced de los vientos que ahora les soplan en contra esperando sólo su agotamiento por inercia. Es importante darse cuenta de la necesidad de esforzarse por su reajuste interno y por el resurgimiento porque eso es precisamente lo que desean los votantes en espera del establecimiento de un sólido sistema de turnismo en la política del país.

A modo de referencia y de interés histórico, diré que el susodicho político Ozawa, fundador y la actual eminencia gris del Partido Democrático, ha actuado siempre, desde que abandonó su antiguo partido, como pieza clave por el establecimiento del sistema de turnismo político. Este personaje me recuerda por asociación de ideas el personaje de Cánovas que se afanó en la época de la Restauración por configurar tanto su propio partido como el partido contrario por el establecimiento de turnismo. Habrá que fijarse un poco en este interesante político japonés al pensar el futuro desarrollo de esta nueva situación política con que vamos a enfrentarnos ahora en adelante.

El caluroso día 30 de agosto de 2009 quizás pueda ser recordado en el futuro como una de las fechas memorables en la historia política japonesa y la madurez de la democracia nipona se ha expresado con unas cifras sorprendentemente impactantes para el público elector. Esa es mi impresión.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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