Enrique Aguilar
ENRIQUE AGUILAR es politólogo argentino
Reflexiones
La guerra probablemente continúe
Recuerdo que cuando las Torres Gemelas se desplomaron, como un castillo de naipes, minutos después del demencial atentado del 11 de septiembre, la primera noción que me vino a la mente, inferida de esas escenas de horror y desesperación, fue la de un mundo sumido en un estado de naturaleza.
Recurso hipotético en principio, pero al que Thomas Hobbes supo dar contornos definidos “como un tiempo en que los hombres viven sin otra seguridad que la que su propia fuerza y su propia invención puede proporcionales”, el estado de naturaleza era para él, en la expresión de Wolin, una “posibilidad recurrente” que es siempre fuente de resentimiento, hostilidad y de una guerra, en suma, que es la de “todos contra todos”. En este sentido, bastaba con tender la mirada sobre los acontecimientos ingleses de su época para ilustrar una hipótesis que, por extensión, podía ser aplicada a un escenario cuyos actores no fuesen ya individuos o sectas religiosas en disputa sino Estados soberanos, deseosos también de conservarse y temerosos de muerte violenta.
El hecho es que la guerra, pese a todo pronóstico optimista, es parte de nuestro presente como lo es también el terrorismo en sus variadas formas que, como señaló desde estas columnas José Antonio Sentís, “ha logrado bastante de lo que quería” haciendo del nuestro un mundo “asustado”, “vengativo” y “racialmente desconfiado”, que desmerece muchas acciones de cooperación (a escala global o regional) tendientes algunas de ellas a hermanar los esfuerzos de civilizaciones aparentemente malquistadas.
Muerto Ben Laden, a casi diez años de aquel fatídico 11 de septiembre y de resultas de un operativo casi quirúrgico, no se sabe cómo ha de seguir la guerra terrorista, pero es de presumir que proseguirá de todos modos. La paz perpetua, esa tarea que para Kant, “resolviéndose poco a poco”, se acercaba su fin, está todavía fuera de nuestro alcance.




